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Griñán con Arenas: otro incombustible de la política que ha anunciado su retirada varias veces.

Griñán con Arenas: otro incombustible de la política que ha anunciado su retirada varias veces.

Al menos tres políticos de relieve en España han anunciado estos días su retirada de la política: el presidente socialista andaluz, José Antonio Griñán, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, y el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. Puede ser sintomático de que la «casta» partitocrática española empieza a batirse en retirada, pero no se hagan demasiadas ilusiones: otros políticos anunciaron antes que ellos su marcha y ahí están: Esperanza Aguirre,Alfonso Guerra, Soledad Becerril, Fernández Marugán… O se mantienen «enchufados» al erario público vía subvenciones a sus «fundaciones» o sueldos milllonarios en empresas reguladas, como José María Aznar, Felipe González, Zapatero o Angel Acebes. 

Los medios de comunicación anuncian que Griñán abandona la política en septiembre -se supone que para cobrar la «extra» de verano y las vacaciones- y en su lugar deja a una sustituta que, sin apenas formación académica o laboral, ya se las sabe todas en política: se ha aupado al cargo sin abrir las urnas pues las condiciones puestas a sus competidores en las «primarias» socialistas eran tan imposibles que ninguno podía presentarse. En muchas instituciones españolas es así como se entiende la democracia: impedir que el adversario se presente. Ocurre también en la Universidad, donde se ha cercenado hasta tal punto la máxima democrática de «una persona = un voto» que sus sistema censitario se parece más a una sociedad estamental medieval que a una organización moderna: los catedráticos y titulares valen el 55%, los alumnos el 20%, los profesores «precarios» el 15% y los trabajadores, el 10%. El resultado de las recientes elecciones en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), celebradas además en julio para alentar la escasa participación estudiantil, son un botón de muestra sobre como se entiende la democracia en España después de 40 años gobernados por políticos sin escrúpulos y sin apenas la más elemental formación cívica, intelectual o laboral, cuando no moral o ética.

Resultados electorales en la URJC: el voto de 35.000 alumnos vale menos que el de 600 profesores.

Resultados electorales en la URJC: el voto de 35.000 alumnos vale menos que el de 600 profesores.

La desconexión absoluta entre el mundo del trabajo o el emprendimiento y la universidad española es la consecuencia de su naufragio, pues la «casta» profesoral ha aprovechado los «recortes» para expulsar todo atisbo de enseñanza experimental o laboral, como empezaban a impartir los profesores asociados e interinos. Enrocados en una corrupción galopante que perpetúa las familias de profesores con los mismos apellidos o relaciones de parentesco como si fueran auténticas monarquías universitarias, la contratación y la acreditación académica prescinde casi por completo de la experiencia profesional.

¿Motivo? Prácticamente ningún profesor de la universidad española ha trabajado fuera del ámbito universitario, jamás ha emprendido ninguna actividad laboral, propia o por cuenta ajena, nunca ha arriesgado lo más mínimo en una aventura personal como autónomo  o a nivel empresarial. Como le ocurre a los políticos, son dependientes del sueldo del Estado desde su adolescencia y llegan a la madurez con muy pocos conocimientos laborales prácticos, pero con todas las mañas de la perpetuación en el puesto público para sí, sus descendientes, parientes y amigos más próximos.

Esperanza Aguirre anunció su fulminante retirada de la política. Luego reapareció y se supo que Génova 13 le había obligado a marcharse.

Esperanza Aguirre anunció su fulminante retirada de la política. Luego reapareció y se supo que Génova 13 le había obligado a marcharse por algo relacionado con Eurovegas y que aún no ha transcendido

El ejemplo universitario, que ha desembocado en una crisis académica sin precedentes que más tarde o más temprano obligará a reducir universidades, es válido por su parecido al de la política: la mentira y el engaño se han transformado en la moneda de cambio con mayor valor. De nada sirven curriculums, prestigios, experiencias ni honradez. Y si Griñán, Wert o Gallardón anuncian hoy su marcha de la política -siempre se hace remitiendo a un tiempo futuro, por si mudan las circunstancias apelar a la desmemoria- mañana quizás puedan revertir la huida y regresar a casa: este es el caso de Esperanza Aguirre, la presidenta madrileña que enterneció muchos hogares españoles al anunciar que se iba víctima de un cáncer, pero meses después reapareció con las mismas fuerzas que antes para disputarle de nuevo el liderazgo a Mariano Rajoy. Entre medias, lo que no se contó fue que Génova 13 la llamó a capítulo al haber detectado un «serio problema» en torno a sus relaciones personales con Eurovegas y el inversor Sheldon Adelson y la sociedad Las Vegas Sands, a raíz de la información privilegiada que está manejando la Comunidad de Madrid para favorecer la citada inversión.

Soledad Becerril (PP) y Marugán (PSOE) a la derecha: más de 30 años en política... y subiendo, a pesar de sus numerosas "retiradas"

Soledad Becerril (PP) y Marugán (PSOE) a la derecha: más de 30 años en política… y subiendo, a pesar de sus numerosas «retiradas»

Otro de los casos más paradigmáticos en cuanto a fallidas retiradas se refiere es el de Soledad Becerril, actual Defensora del Pueblo. Entró en política con 29 años y hoy tiene 70. Ha cesado nueve veces como diputada, ministra, teniente de alcalde, vicepresidenta del Congreso o senadora, pero a su retirada de la política siempre le sucedió un nuevo cargo. La Marquesa de Salvatierra ha llegado a declarar que desde su nuevo cargo, ya septuagenia, no percibe «ningún descontento ciudadano con nuestra democracia». Lo cual no ex extraño en persona que lleva 40 años adherida a un cargo público y sin pisar la calle. Porque en España, la limitación de mandatos y cargos públicos, como se practica en las democracias avanzadas, es una quimera: el político viene al Estado para quedarse, independientemente del resultado electoral. La «casta» traza subterráneas alianzas de ida y vuelta entre los partidos para garantizar la permanencia y luego está la realidad incontestable: los políticos, como los profesores universitarios antes aludidos, no han trabajado nunca y carecen de experiencia laboral. ¿Donde van a ir si no les ayudan sus correligionarios, aunque sean incluso de ideología adversa? Es por ello que junto a Solead Becerril trabaja como adjunto el socialista Francisco Fernández Marugán, conocido en el Congreso como «Paquillo» por su estatura. Diputado durante ocho legislaturas y 30 años, también anunció su retirada en numerosas ocasiones, pero hoy es flamante Defensor del Pueblo adjunto gracias a los pactos PP-PSOE,  un pueblo que con 6 millones de parados y una economía colapsada, no tiene quien le defienda.

La extrañeza de los numerosos extranjeros que en verano visitan España y comentan con sus ciudadanos la siempre caótica organización española reside en conocer porqué con la dramática situación económica de España no se ha dictado desde el Estado una «alarma nacional» que concentre todos los esfuerzos públicos en la creación de empleo y la supresión del gasto superfluo o aplazable de las administraciones. Se hace difícil explicar que la crisis solo afecta a la población, no a la clase dirigente ni a sus élites públicas que, con el dinero de todos, se han garantizado suntuosos sueldos para sí y sus familias. Ni un solo hijo de político español está en paro. ¿Casualidad? Y mientras en la calle se perciben a diario circunstancias dramáticas de indigencia en ancianos, jóvenes e incluso niños, las múltiples administraciones, que quintuplican los servicios en España, miran unánimemente para otro lado haciendo buena la tradicional fama de crueldad de la clase dirigente española.

Fuentes:

Esperanza Aguirre anuncia que abandona la política 

Ruiz Gallardón anuncia que abandona la política

Wert anuncia que abandona la política

El diputado Alfonso Guerra afirma que no volverá a la política, pero lleva 36 años sentado en el escaño


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