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La prensa silencia la conversión de Alfonso Guerra a monárquico mientras manipula otra vez a Beppe Grillo

Alfonso Guerra ha pasado de Robespierre a Andreotti

Alfonso Guerra ha pasado de Robespierre a Andreotti

DownloadedFile-1La manipulación de la información política es casi una tarea diaria de los gabinetes de prensa y de los periódicos partidistas. Un ejemplo de libro: Alfonso Guerra presenta sus memorias y en ellas hace profesión de fe monárquica. La sorprendente declaración del que fuera “robespierre” español durante la “transición” no alcanza los honores de un titular, sino sus ataques al juez Garzón.

En el lado contrario, toda la prensa oficial resume como “batacazo” o “fiasco” el resultado de las municipales parciales en Italia porque los cargos de Beppe Grillo “se niegan a bajarse el sueldo” y eso le ha dado una mala imagen pública que le ha hecho perder votos: “el dinero divide a los diputados de Beppe Grillo”, titulaba con saña “El País”, cuando esos parlamentarios son los únicos políticos que se han comprometido a devolver 42 millones de euros en sueldos y subvenciones. Para justificar su ataque, el periódico español reproduce un comentario crítico de un lector de su blog, otro de un adversario político… como antes lo había hecho con 3 comentarios anónimos de diputados que pedían excepcionalidad a sus casos, por deudas con Hacienda o maternidad. Y por supuesto, bombo y platillo a un expulsado. Fueron la singularidad sobre 162 diputados y senadores, pero la noticia hace prevalecer un sondeo también anónimo desmentido por el Movimiento Cinco Estrellas. ¿Temen que Beppe Grillo y su M5* se contagie a España?

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Caso contrario es el de Alfonso Guerra cuando se declara monárquico a pesar de que lo haga con silogismos y distracciones. Siempre el político busca un requiebro dialéctico que justifique sus cambios de postura, sabedor de que así puede engañar mejor. En este caso, el ex-número 2 del PSOE, buen conocedor de la vieja psicología española, lo hace con humor para pasar más desapercibido.

Tras narrar varias anécdotas de su “larga relación” con el rey Juan Carlos, que describe de forma extensa en su libro, resume el “caso Urdangarín” defendiendo la nobleza de sangre azul porque el jugador de balonmano es una persona “de fuera, que ha emparentado, y que no ha tenido la conducta que debe”, y lamenta que este asunto “está obnubilando a un sector de la población”. Al igual que la inmensa mayoría de los dirigentes socialistas, en una argumentación que todos han copiado de Felipe González y de Santiago Carrillo, ex republicanos y hoy monárquicos conversos también que no se atrevían a decirlo (el líder del PCE lo hizo en sus memorias póstumas), ambos justifican haber cambiado sus ideales de forma que la población no se aperciba del engaño: se llaman “juancarlistas”, no monárquicos, pero también rinden pleitesía al príncipe Felipe. Si el ex-líder del PCE se dirigió al monarca y afirmó en su testamento que “si reina como vos lo habéis hecho hasta ahora, (Felipe) será un buen rey”, el socialista Alfonso Guerra da un paso más y afirma: “Un sistema presidencialista en España podría encumbrar al frente del Estado “al tío de la capa” (en referencia a José María Aznar), y entre éste y el Rey, lo tengo clarísimo”.

Andreotti y Felipe González ¿le contó lo hablado a Alfonso Guerra?

Andreotti y Felipe González en la época del vicepresidente Alfonso Guerra, que ahora presenta sus “memorias”

La segunda manipulación sobre Alfonso Guerra se produce al transcribir asépticamente su segundo engaño. Es la mentira de la neutralidad: “Volver a la política no está en su expectativa de vida más inmediata y Alfonso Guerra lo ha dejado muy claro en la presentación de sus memorias, aunque “dentro de 40 años, puede ser”, ha bromeado. Para sí se reservaría, como mucho, “un papel de asesor”. Los datos, sin embargo, evidencian lo contrario: Alfonso Guerra “está” en la política, no se ha ido nunca, hoy es diputado, apenas trabaja (solo está en la comisión Constitucional, la que menos se reúne)  y es el único político que ha estado las diez legislaturas siguientes a la muerte de Franco, en total 36 años cobrando del erario público, 9 de ellos como “oyente” y vicepresidente. Es el verdadero “Andreotti” español, pero claro, defiende que “cada generación tiene derecho a su propia estrategia”, y la suya es el camuflaje. Guerra paga a Hacienda 23.800 euros, además de su sueldo de diputado ha cobrado 15.800 euros por “artículos y conferencias”. Y tiene liquidez y patrimonio: 17.000 euros en sus cuentas corrientes, una casa en Sevilla y otra en Cádiz. El teatro (dice que dirigió el grupo “Esperpento”), a lo que se ve, no le hubiera dado tanto como la política.


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