El alcohol es habitual en la política. En la imagen, Rajoy brinda con Matas.

El alcohol es habitual en la política. En la imagen, Rajoy brinda con Jaume Matas.

Los «gin tonics» y «cuba-libres» subvencionados a 3,45 euros que disfrutan sus señorías en el Congreso, el Senado, los Ministerios y toda la administración española, denunciada desde este blog el pasado 10 de mayo, ha puesto sobre el tapete la principal «enfermedad profesional» que anida en las cámaras, que no son las hemorroides sino el alcoholismo. Y en el Parlamento se conoce la lista de políticos que han tenido problemas con el alcohol. El actual edificio del Congreso se inauguró en 1850 con un «cafetín», que Romanones convirtió en «cafetería» conocida con el sobrenombre de «el merendero del cojo», por la conocida discapacidad del conde, entonces presidente del Congreso. La sombra del cohecho en la concesión se denunció en la prensa porque desde 1911 las bebidas y comidas de sus señorías se subvencionaron con 15.000 pesetas anuales, todo un dineral para la época, pero no tanto como los 4,2 millones de euros que recibe hoy.

De Besteiro a Zapatero, el alcohol siempre se ha subvencionado en el Congreso.

De Besteiro a Zapatero, el alcohol siempre se ha subvencionado en el Congreso.

“Perico” Chicote, el conocido “barman” y propietario del legendario establecimiento de la Gran Vía, recibió la concesión del bar en 1934 gracias a Julián Besteiro, líder del PSOE, presidente de las Cortes, pero  mantuvo la contrata durante la república, el franquismo y  la «transición». Luego la obtuvo el grupo de cafeterías Manila y por último Arturo Fernández, del grupo «Cantoblanco», encausado en el «caso Bankia», cuyo abuelo era arcabucero real con Alfonso XIII y hoy forma partida con su amigo el rey Juan Carlos. De hecho, a pesar de sus múltiples irregularidades y de su situación legal, aspira a continuarla.

Miguel Angel Rodríguez (PP) culpó a un agente inmigrante de la multa por su alta tasa de alcohol

Miguel Angel Rodríguez (PP) culpó a un agente inmigrante de la multa por su alta tasa de alcohol

Además de Miguel Angel Rodríguez, portavoz del Gobierno con Aznar, otros políticos han tenido problemas con el alcohol. Un célebre ministro socialista de Economía solía desayunarse con un whiski solo con hielo y el líder del sindicato UGT, Nicolás Redondo, entonces enfrentado con él, lo defendió públicamente haciendo una apología del alcohol. Otro ministro socialista de Agricultura y un conocido diputado del PP, inspector fiscal y altísimo cargo de su Gobierno, forman parte de esta lista. Aunque este último tuvo que acudir a una terapia de desintoxicación, sus nombres nunca se hicieron públicos. Los conocía toda la cámara, porque solo una pequeña parte de lo que se ve allí aflora a la luz pública: sus señorías cuentan con bar propio de entrada exclusiva en el Congreso (detrás del hemiciclo). En el Senado beben delante de todos y no es extraño en ambas cámaras que los parlamentarios exhalen un aliento vaporoso cuando los periodistas se les acercan con sus micrófonos para pedirles declaraciones. Ejemplos hay varios:

El diputado del PP por Murcia, el farmacéutico Arsenio Pacheco, fue encausado por haber dado positivo en un control de alcoholemia tras sufrir un accidente. Pacheco justificó a su compañero de partido Ángel Espadas por dejar su cargo de concejal en Santiago de Compostela tras haber sido hallado en estado ebrio y dormido al volante de su vehículo en medio de la calzada, pero él se negó a dimitir: “Otra cosa sería que yo hubiera intentado hacer uso de mi condición de diputado para que no me hicieran soplar o para intentar que el asunto se tapase y me hubieran pillado”, dijo en implícita alusión al socialista Javier Barrero, que protagonizó un incidente de este tipo.

El diputado y miembro de la Mesa del Congreso, Javier Barrero (PSOE) se negó a soplar en un control de alcoholemia

El diputado y miembro de la Mesa del Congreso, Javier Barrero (PSOE) se negó a soplar en un control de alcoholemia

Quien sí dejó el escaño tras ser condenado por el Tribunal Supremo fue el diputado Nacho Uriarte, líder de Nuevas Generaciones del PP, que sufrió de madrugada un accidente de tráfico en Madrid y el control de alcoholemia superó la tasa legal en más del doble de lo permitido. Pertenecía a la Comisión de Seguridad Vial del Congreso. El senador conservador Miguel Pérez Villar también fue condenado por conducción temeraria bajo los efectos del alcohol a una multa y cinco años sin carnet. En 2001 y 2005, el ex parlamentario del PP, Antonio Hernández, encajó una pena similar. De igual forma, Javier Barrero, diputado socialista por Huelva y secretario de la Mesa del Congreso, se negó a soplar en un control de alcoholemia y el senador popular Ángel Blanco fue condenado por circular con una tasa de 0,70. Por último, el socialista Enrique Soldevilla renunció como candidato al Senado al pesar sobre él una condena por conducir con embriaguez.

Un diputado comunista propuso celebrar los plenos en el bar

Un diputado comunista propuso celebrar los plenos en el bar para tener más audiencia

Y con el alcoholismo, como muchos se temen, llega el absentismo. El entonces diputado comunista sevillano Fernando Soto llegó a proponer “si fuera posible que las interpelaciones en el futuro puedan también repetirse en el bar de las Cortes, donde quizá encontremos más audiencia que en la Cámara”. El comentario no gustó al entonces vicepresidente de la cámara, el socialista Luis Gómez Llorente, que le reprendió por ello, a lo que Soto replicó: “Esta tribuna es posible que no aguante una broma mía, sin embargo soporta perfectamente a los ministros del Gobierno”.