images-1 300.000 políticos, ex políticos, asesores y funcionarios ya «regularizados» en oposiciones fraudulentas han ingresado en las administraciones públicas españolas y ya es imposible su expulsión, según el informe realizado por los analistas César Molinas y Elisa de la Nuez. La cifra se aproxima a la que difundió el diario «El Agujión» (450.000) y que provocó un alud de desmentidos en internet por parte de la administración.A día de hoy no existe aun un estudio oficial en España sobre el número de cargos públicos, liberados, fundaciones, etc… dependientes económicamente del Estado por subvenciones o filiación directa, ni siquiera una relación de puestos de trabajo y sueldos públicos o subvencionados. Los múltiples organismos dedicados al control de la función pública ocultan celosamente estas cifras y alegan que la información está «descentralizada» por autonomías. España está rota y se desangra y el rapero José Miguel Arenas «Valtonyc» se convierte en un ídolo para los jóvenes por cantar lo que cada vez más se oye por las calles de ciudades y pueblos españoles.

2011_12_22_sPytFVMmD8Z3Sg8ySPLxM3Han tenido que ser los analistas César Molinas y Elisa de la Nuez, desde un diario oficial como «El País», quienes han realizado un certero diagnóstico de la debacle económica española y de momento no hay alternativa electoral posible: los políticos de la actual partitocracia «son incapaces de articular una salida creíble a la crisis económica, institucional y moral que aflige a la sociedad española desde hace ya seis años», es su conclusión. El gran cataclismo nacional, que asfixia, arrincona y desangra a diario a un tercio de las familias españolas, no es problema para ellos, no les afecta: ni el Congreso ni el Senado, ni las Autonomías, ni las Diputaciones, ni los Ayuntamientos, ni la Eurocámara (seis administraciones) han logrado en seis años bajar ni una centésima el nivel de paro español, al contrario, lo han subido. No saben «qué hacer con los seis millones de parados, cómo mejorar la enseñanza, cómo acabar con la corrupción o qué hay que hacer para salir de la crisis» porque estos asuntos «acaban siendo irrelevantes» para ellos, según Molinas y De la Nuez. Y, en efecto, se percibe a diario en las cámaras pero no cabe expresarlo con palabras más exactas.

«Lo único importante que se dirime en las elecciones es quién gestionará la licitación pública, las subvenciones y la regulación. Es decir, las elecciones deciden a los amigos de quién irán a parar los despojos de la acción política. Así las cosas y con el tiempo, a base de cooptación reiterada, se ha consolidado en España una casta —la llamada “clase política”— de personas que deben su cargo o su empleo al favor político«, dicen los dos analistas.

Congreso-de-los-Diputados«Esta casta abarca desde los conserjes de Baltar hasta las más altas magistraturas colegiadas del Estado, pasando por los miles y miles de empleados públicos de la Administración central, autonomías y entes locales, nombrados inicialmente a dedo y consolidados con posterioridad mediante discutibles procesos de funcionarización, por no hablar de la miríada de organismos que se han creado con la finalidad de pagar nóminas y repartir dietas. Unas 300.000 personas sería una estimación prudente del tamaño de un colectivo que ha acabado replicando las características del caciquismo español tradicional», cuantifican los dos expertos.

«El interés particular de esta clase política consiste en perpetuarse en su actual estado, manteniendo la jerarquía comensalista con la que accede a las arcas públicas y a la extracción de rentas del sector privado de la economía mediante la licitación, la contratación y la regulación. De este modo se configura una élite extractiva que, como todas ellas, resiste ferozmente a todo cambio que pueda acabar afectando al statu quo, aunque sea de manera indirecta», señalan.

El rapero Valtonic

El rapero Valtonyc

El apuñalamiento de un ex-empleado de Bankia que vendió «preferentes», el rapero antisistema «Valtonyc» que describe el panorama y la exasperación en canciones que reproducen lo que se dice en los hogares, en los bares y en los estadios españoles, el dirigente de Compromís, Joan Sorribes, que declara: «O los tiramos votando, o los tiramos con la escopeta»… Estos actos y declaraciones evidencian cada día, como un goteo, que la pacífica y tolerante sociedad española está viviendo un estado de zozobra tal, que cualquier cosa puede ocurrir cuando escaseen aún más los recursos o el empleo y a los ciudadanos más castigados se les pueda ir la cabeza.

Los suicidios están a la orden del día y aunque la prensa los silencia y nadie los cuantifica, es complicado no enterarse cuando tocan cerca. Tampoco hay estadísticas de despedidos por sectores, más allá de esos genéricos «agricultura», «industria», «construcción», «servicios»… ¿Cuantos profesores hay en paro? ¿cuantos investigadores? ¿cuantos médicos o enfermeras? ¿cuantos informáticos? ¿cuantos periodistas? ¿Pueden ser empleados en funciones y labores públicas destinadas a crear más empleo? No se les ocurre absolutamente nada, más que esperar las órdenes de Berlín y acumular mientras tanto la mayor fortuna posible, a poder ser fuera de España.

Los políticos abdican de su trabajo, ya ni siquiera van todas las semanas a las cámaras (como hicieron en los «macro-puentes» del 1 de mayo y de San Isidro, no se prestan atención ni siquiera a nivel de consejo de ministros… Y no hay peligro alguna de contienda civil: ya no hay dos bandos, solo uno frente a una casta que vive sus últimos tiempos, aunque haga todo lo posible por perpetuarse. Jamás entenderán lo que supone padecer el desempleo, la pobreza o la crisis porque ni ellos ni sus familias la sufren ni la sufrirán, salvo que sean condenados a cinco días sin comer, como ha propuesto un senador del M5* del italiano Beppe Grillo.

Las canciones más exitosas de Valtonyc: Dolores Deamonal, Perdóname Mama y El fascismo se cura muriendo.

Lea el informe de César Molinas y Elisa de la Nuez pinchando aquí.

El informe de «El Aguijón», en cifras:

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