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La novia de

La novia de Andreas Lubitz, de espaldas, junto al «piloto loco»

Brote psicótico de otro aviador en la «low cost» JetBlue: lo ataron y desviaron el vuelo. Diarios españoles silencian las confesiones de la novia de Andreas Lubitz… ¿Están informando los medios en España de la verdad del «caso Lubitz» o «caso Lufhansa» y de la realidad sociolaboral de las «low cost» españolas? Por contra, la prensa europea y norteamericana no esconde el contexto social, laboral y privado del «piloto loco»: acoso de sus compañeros, estrés laboral, bajos salarios, miedo a perder el trabajo…

La “low cost” de Lufhansa es un hervidero de problemas, quizás como el resto de las líneas de bajo coste del mundo que logran bajos precios con una sobrecarga de trabajo de sus tripulantes y unas condiciones laborales precarias. El “piloto loco”, Andreas Lubitz, un obseso de la aviación y de los Alpes, lo pagó con sus pasajeros: se suicidó y se llevó a otras 149 personas por delante, medio centenar de ellos españoles. La prensa española, sin embargo, está evitando traducir de la prensa extranjera el contexto laboral del piloto suicida que ha descrito su novia, a la que se lo confesó: la delicada situación de la economía española lo aconseja, dicen los editores a los periodistas, que se quejan a “Espía en el Congreso” de las numerosas trabas y presiones para informar sobre este caso.

Die Welt desvela datos que no llegan a España

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El copiloto, Andreas Lubitz, sufría un «síndrome subjetivo de sobrecarga» —lo que se conoce como «burnout» o estar «quemado» por estrés laboral— y tenía una fuerte depresión, señala el periódico “Die Welt”, que añade que «esto se desprende de las notas personales del piloto, que guardó y archivó en su ordenador”. Y, debido a sus trastornos psicóticos, a menudo era objeto de bromas por parte de sus compañeros de trabajo, desvela el diario «Le Figaro», citando una fuente francesa en lo que era un claro episodio de “bullying”.

La ex novia del “piloto loco” ha asegurado al diario “Bild Zeitung” que él hablaba regularmente sobre la presión en el trabajo, el miedo constante a la no renovación de su contrato y su opinión sobre los bajos salarios de la compañía. Esto ha sugerido a los investigadores que el acto suicida del co-piloto del vuelo 4U9525 pudo prepararse con mucha antelación. Las quejas que Andreas Lubitz trasladaba a su novia también plantean otra espinosa cuestión, se pregunta el Alltagsmagazin de Alemania: “¿Tenía posiblemente elegido el momento de las demandas de sus colegas en la negociación colectiva para dar peso a las mismas?”.

Captura de pantalla 2015-03-29 a las 11.16.05De la locura del personaje y la frialdad con la que la sobrellevaba, da cuenta la conversación con el piloto antes del choque, que desvela Le Figaro: Él explica que no ha tenido tiempo para ir al baño en el despegue, en Barcelona. A las 10:27, el piloto solicita a Lubitz que prepare el aterrizaje en Düsseldorf. Y entonces este pronuncia unas palabras evasivas: «Espero», «Ya veremos».

Por otra parte, un piloto cuya conducta errática durante un vuelo provocó que el avión tuviera que desviarse exige de la aerolínea JetBlue casi 15 millónes de dólares de indemnización. A su juicio, la aerolínea falló al no detectar sus obvios problemas mentales. El piloto de la aerolínea estadounidense de bajo coste JetBlue, que fue hospitalizado por sufrir un brote de locura durante un vuelo, exige casi 15 millones de dólares de compensación de la aerolínea, informa ‘The Wall Street Journal‘. Al despegar el avión el piloto Clayton Osbon empezó a gritar palabras incoherentes sobre religión y ataques terroristas, primero desde la cabina de piloto, y luego en el salón del avión, donde entró después de ceder la dirección al copiloto.

Captura de pantalla 2015-03-29 a las 10.39.47Aunque los pasajeros lograron atar al piloto, el copiloto se vio obligado a desviar el vuelo. Posteriormente el piloto fue absuelto de las acusaciones de haber afectado el trabajo del equipo de profesionales del avión, algo que en EE.UU. se castiga con hasta 20 años de prisión, por haber sufrido una “crisis parcial compleja”. El piloto recibió tratamiento médico. El episodio tuvo lugar en 2012, pero Osbon decidió demandar a la aerolínea este viernes tras la tragedia del avión de Germanwings, causada presuntamente por un piloto suicida. Osbon acusa ahora a JetBlue por no impedirle volar pese a las obvias señales de que padecía problemas mentales y le exige una indemnización por la humillación sufrida, que además acabó con su carrera laboral.

¿Están informando los medios oficiales españoles correctamente sobre el choque del avión en los Alpes?

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