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Juan Pina (P-Lib) cree que la actual «casta» de la «partitocracia» con sindicatos y patronal arruina España

El candidato del P-Lib a las elecciones europeas, Juan Pina, aborda en esta entrevista con «Espía en el Congreso» su posición sobre diferentes asuntos que preocupan a los ciudadanos: elección de representantes, separación de poderes, casta partitocrática y mafia político-económica… El único partido liberal español que se presenta a los comicios se siente fagocitado por los conservadores y Pina, que también fue entrevistado en Radio 3W por «Espía en el Congreso» en un duro, apasionado y a veces agrio debate, comienza respondiendo a una de las principales cuestiones:  ¿Cree usted que hay democracia en España?
– Creo que nuestra democracia es más aparente que real. El sistema electoral cerrado para beneficio de la casta partitocrática, los umbrales a la representación, las listas cerradas y la total ausencia de separación de poderes hacen difícil denominar democracia al sistema que tenemos en España. Copió en los setenta las democracias europeas, pero se quedó en las formas. Lo menos democrático de nuestra democracia son los partidos políticos, que funcionan mediante la cooptación de sus élites. Por último, la enorme discrecionalidad en la contratación y en la adopción de decisiones favorecen una corrupción generalizada que afecta a todos los partidos e instituciones de nuestro sistema.

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Monarquía  desprestigiada

¿Debería celebrarse un referéndum que diera a elegir a los españoles entre Monarquía o República?
– Sí. Los liberales fuimos en toda Europa quienes acabamos con el Antiguo Régimen, y no tenemos la menor simpatía por el simbolismo arcaico que rodea a la institución monárquica. Además, si esta institución sirvió durante un periodo para consolidar la homologación de nuestro país a las democracias europeas, lo cierto es que hoy está enormemente desprestigiada por una sucesión de comportamientos que ni podemos ni debemos tolerar.

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«No hay separación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo»

¿Cree usted que debe separarse la elección ciudadana del Ejecutivo y el Legislativo?
– Sobre esto hay diferentes opiniones entre los liberales. La mía personal es que la sobrelegitimación del gobernante, en un país latino, entraña grandes riesgos al carecer de los contrapesos que se dan, por ejemplo, en los Estados Unidos. Prefiero una separación total entre los poderes al sistema actual, pero siempre que se establezcan en paralelo frenos y contrapoderes realmente efectivos para evitar presidencias cesaristas como las que vemos en América Latina o en Rusia. Desde luego, me preocupa mucho más el poder del Ejecutivo sobre el Legislativo que a la inversa. Hoy carecemos de Parlamentos. Bastaría que un representante de cada partido acudiera a votar en nombre de todos sus diputados, porque jamás hay ni una mínima incertidumbre, ni una mínima libertad de voto.

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Justicia: «De las Audiencias Provinciales para arriba, todo es política»

 ¿Deberían seguir siendo elegidos los miembros de las altas instancias judiciales por los grupos políticos?
– No, de ninguna manera. El Poder Judicial debe ser completamente independiente del Legislativo y del Ejecutivo. En España se suele decir que la Justicia termina en las audiencias provinciales, que de ahí para arriba todo es política. Este es sin duda uno de los problemas principales de nuestro edificio institucional y debe resolverse de una vez por todas. Es lamentable que en los medios se hable con toda naturalidad de “jueces progresistas” o “jueces conservadores”. Las leyes deben ser pocas y claras, apenas interpretables, y los jueces deben aplicarlas al margen de sus particulares ideologías.

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El P-lib pide la supresión del Tribunal Constitucional y del CGPJ por estar contaminados

¿Qué le parece que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y el Tribunal Constitucional (TC) sean asumidos por el Tribunal Supremo (TS)?
Creo que ambos órganos deben desaparecer. El gobierno de jueces y magistrados debe despolitizarse y para ello tiene que sustituirse el CGPJ por órganos emanados de la propia carrera judicial. En cuanto al TC, creo sinceramente que la constitucionalidad de las leyes estaría mucho mejor protegida por la Justicia ordinaria, culminando tal vez en una sala especializada del Tribunal Supremo, ajena a todo nombramiento político de sus integrantes y compuesta de forma similar al resto de salas, en el seno de la carrera.

El aparato de los partidos elige a los candidatos de una lista, que los ciudadanos se limitan a refrendar

El aparato de los partidos elige a los candidatos de una lista, que los ciudadanos se limitan a refrendar

¿Qué modo de elección le parece más representativo: listas abiertas, cerradas o candidatos uninominales?
– Nuevamente, hay diversos modelos electorales que suscitan las preferencias de los liberales. En lo que todos estamos de acuerdo es en que el sistema de listas cerradas y bloqueadas es absolutamente injusto e ilegítimo, ya que apenas da al elector la opción de ratificar una u otra lista. Personalmente, soy partidario del sistema llamado de “voto único transferible”, siempre que las circunscripciones tengan un número razonable de elegibles (entre siete y doce, más o menos). Así cada elector compone su papeleta a la carta y con independencia de los partidos a los que cada candidato pertenezca, y además lo hace expresando prioridad. En los países donde hay sistemas similares, el resultado es la máxima libertad para el elector y la más alta proporcionalidad final entre lo votado y la composición de las corporaciones o parlamentos.

Nick Clegg, líder liberal británico

Nick Clegg, líder liberal británico

¿Qué opina sobre elegir candidatos por distritos electorales pequeños?
– Personalmente no me gustan los distritos uninominales o con pocos elegibles, porque son devastadores para el pluralismo y siempre terminan siendo las formaciones minoritarias las que quedan excluidas de las corporaciones o parlamentos. Vemos esto en el caso británico, por ejemplo. A la inversa, tampoco los distritos con muchos elegibles son la solución porque requieren listas cerradas (es inviable que el elector componga una lista de treinta o más candidatos por prioridad, muy pocos ciudadanos querrían o sabrían hacerlo). En todo caso, si se introducen distritos uninominales o con escasos elegibles, es imprescindible completar con listas de territorio más amplio, como en Alemania. Para evitarlo, mejor ir a circunscripciones manejables para el ciudadano, con un grupo de elegibles suficientemente grande para garantizar el pluralismo pero suficientemente pequeño para que el votante pueda realmente escoger y componer su voto.

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Los escraches sustituyen al control ciudadano y la revocación del político por la ausencia de mecanismos democráticos

¿Cree necesario introducir en España la revocación de mandato para los cargos públicos?
Sí, en términos generales, y siempre con las debidas garantías para evitar acciones colectivas derivadas de meros impulsos mediáticos. Una constante, cuando se debate sobre sistemas de profundización de la democracia, es pensar en maneras de sujetar a los políticos a la voluntad del electorado. Y esto en general está muy bien, pero no podemos soslayar el enorme riesgo de no sujetar, en cambio, a ese electorado para que no invada “democráticamente” el ámbito de decisión individual de cada ciudadano. Para los liberales, ese ámbito es superior y prioritario, y aunque desde luego queremos una democracia más profunda y real, nos horroriza la posibilidad de caer en la “tiranía de las masas”, con un vaivén de decisiones hiperlegitimadas en apariencia, por ejemplo por medios telemáticos, pero sin suficiente deliberación y, sobre todo, con una injerencia en la vida de cada persona que, a la postre, sería a nuestro juicio totalmente ilegítima.

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Los aparatos ponen trabas a los candidatos independientes y eligen a los más serviles

¿Qué forma de votar considera democrática: votar por mayoría o voto proporcional?
– Igual que la Justicia debe ser tan proporcional como sea posible, también han de serlo los sistemas electorales. La proporcionalidad es un principio esencial de cualquier marco institucional, y además es esencial para garantizar el pluralismo. Por ello no debe haber umbrales a la elección ni las altísimas trabas actuales a la presentación de candidatos. Pero, para evitar la partitocracia y la desvinculación entre electores y electos, es esencial que los distritos sean de tamaño manejable por el elector, y que la composición del voto sea abierta.

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P-lib propone quitar poder a las instituciones y devolvérselo a la sociedad civil para evitar la corrupción de los partidos

¿Qué opina sobre las duplicidades en la gestión pública? ¿deberían suprimirse algunas instituciones? ¿cuales?
– A diferencia de quienes tienen una agenda oculta nacionalista (centrípeta o centrífuga) cuando hablan de duplicidades y de modelos administrativos, los liberales no tenemos una especial inquina contra un nivel de administración frente a otro. Lo que queremos no es dotar de más poder a las autonomías o al gobierno central, o a la administración local, sino quitarle a todos esos niveles (y al europeo) todo el poder posible para devolvérselo a los ciudadanos, a la sociedad civil.

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La libertad constituyente les resulta atractiva, pero les preocupa el resultado

 ¿Habría que reformar esta Constitución o redactar una nueva mediante un proceso de libertad constituyente?
– Esta Constitución es tan mediocre que su reforma sería un proceso complejo. Por otro lado, y aunque la idea de un proceso constituyente es muy atractiva para los liberales, personalmente me preocupa mucho el resultado de un proceso así en una sociedad tan enferma de colectivismo, tan adicta al Estado. El texto actual ni siquiera reconoce de verdad el derecho fundamental e inalienable a la propiedad. De un proceso constituyente en la España de hoy sería perfectamente posible que surgiera una Constitución aún más autoritaria, aún más estatista y represora de la individualidad y la iniciativa privada. En definitiva, aún más lesiva para nuestra libertad tanto económica como personal. Por lo tanto, sí a un proceso de profunda reforma o sustitución, pero extremando realmente el cuidado imprescindible para evitar que, por la vía de un cambio constitucional, podamos caer en un marco de convivencia que someta aún más al individuo. En definitiva, en palabras de Salvador de Madariaga, la democracia está muy bien pero lo realmente importante es la Libertad.

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Juan Pina rechaza la mezcla de grandes empresas, bancos y políticos: paga el ciudadano

Para finalizar ¿cuál cree que es el principal problema político en España?
El exceso de Estado, es decir, el exceso de volumen, peso, coste y poder de las diversas administraciones públicas. Ese exceso se debe, como en otros países europeos, al modelo político, social y económico que Ralf Dahrendorf definió en los ochenta como el “consenso socialdemócrata”. En efecto, vivimos en una socialdemocracia generalizada y transpartita. Es insostenible económicamente y va a dar paso, inexorablemente, a otro modelo de convivencia. Pero de momento, los beneficiarios del paradigma socialdemócrata (toda la casta partitocrática, sindical y patronal, junto a los bancos y las grandes empresas entremezcladas con la política) se resisten a reconocer el fracaso de este sistema basado en una deuda imposible. El problema es el Hiperestado, y la solución es caminar hacia mucho menos Estado y mucha más sociedad civil, mucha más Libertad.

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En el P-Lib sugieren reducir o eliminar administraciones ¿Cuál considera más prescindible?

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Entrevista a Juan Pina (Radio3w)

[Audio]


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