Quantcast

(II) Carta oculta de Arrabal al rey: “este Estado caníbal provoca desfalcos, estragos y despojos”

Arrabal compara al Estado con una mafia

Arrabal compara al Estado con una mafia

En esta segunda entrega, el dramaturgo Fernando Arrabal desvela parte de su carta al rey Juan Carlos, donde le denuncia que “hoy, únicamente los miembros del «sindicato de gobernantes», es decir, los altos militantes de los partidos, gozan del privilegio de administrar un país. Es un monopolio ganado gracias a la disciplina de partido y al menosprecio de los ciudadanos. Con el mismo arrebato, presidentes y primeros ministros de países democráticos o jefes de Estado y dirigentes de naciones totalitarias defienden el inmoral monopolio del poder para el partido «mayoritario».

El escritor le indica al monarca que “el caníbal moral, llamado Estado, en estos últimos años ha agravado irracionalidad y despilfarro, provocando desfalcos, estragos y despojos… de todos conocidos, Señor”. Arrabal lamenta en la carta que “a través de sus administraciones monumentales, los Estados intervencionistas eliminan a los mejores ciudadanos, o bien tratan de asignarles papeles secundarios”. Y el dramaturgo le confiesa al rey que se desmarca de la Constitución de 1978 porque “no evitó devaluaciones de la peseta, prevaricaciones, paro o corrupción, pero sí permitió secreto e impunidad a la hora de gastarse billones de pesetas en catastróficas inversiones... o en «fondos reservados» manipulados, Señor, por estafadores reconocidos”. De hecho, aboga por un país sin carta magna porque “las constituciones que la Unión Soviética tuvo no aportaron caloría alguna a la comida del trabajador ruso, ni permitieron al ciudadano defenderse de la KGB”. Y añade en su misiva: “Constituciones, Fueros y Leyes Fundamentales les autorizan a conducir semejantes cruzadas inmorales… generadoras de corrupción. Los miembros de un Estado desamortizador, de tamaño humano, sin aspiraciones faraónicas, Señor, alimentarse de ilusiones no sabrían, ni capaces serían de creer en ellas”.

Vienen unas elecciones europeas el 25-M para formar un Gran Estado Europeo. ¿qué hacer?

Estados modernos, Estados modestos, según Arrabal

Estados modernos, Estados modestos, según Arrabal

– Sugerí a los que me escuchaban, que observaran cómo los más diminutos pedazos de las «fracturas» de Europa son los más cuajados de bonanzas: los Estados menos intervencionistas. Ahora que rendimos culto a su majestad la economía, el PNB europeo lo lideran Mónaco o Liechtenstein, seguidos, naturalmente, por Luxemburgo, Islandia o Suiza. En Asia, el ejemplo lo da Singapur, meñique, pero superdotado fragmento de la península de Malasia.  Los grandes conjuntos, los Estados faraónicos que en su día se llamaron imperios, pueden ser dirigidos por temibles seres para el resto de la Humanidad, como Napoleón, Hitler o Stalin. Los pequeños Estados carecen de la fuerza necesaria para ser peligrosos, y de otro deseo que el de sobrevivir entre los grandes. Estados modestos: ¡Estados modernos!

Sin embargo, los políticos prometerán el oro y el moro en la campaña electoral para hacer un Estado fuerte o una Europa fuerte…

Familias

Yugoslavia, “La Unión de Eslavos del Sur”, reflejo de otro agujero negro que es el Estado absolutista

– Tanto más el hombre de bien honra la moral cuanto que menos promete compensaciones. Plantado entre las dos porterías de un campo de fútbol, recordé a los «hinchas» de Eslovenia, Bosnia y Croacia que hasta la luz de un «sol» del espacio puede ser atraída por una fuerza de gravedad desmesurada. De tal manera que no pudiendo la luz escapar a la atracción de ese imán ciego, no llegamos a verla: es el agujero negro. Hemos pasado sin querer ver el resplandor de esos países que, como Croacia, Eslovenia o Bosnia, habían caído en el torbellino de ese agujero negro llamado “La Unión de Eslavos del Sur”, reflejo de otro agujero negro que es el Estado absolutista. Durante mis estudios, mi profesor de Química disponía de la famosa tira de papel de tornasol que reconocía los ácidos y las bases. Espectacularmente, se ponía roja con los primeros y recobraba el color violáceo con las segundas. Hoy en día, gracias a la opinión que nuestro interlocutor tiene del Estado, cual mágico papelito, podemos averiguar quién es hombre de bien y quién obediente quitamotas.

¿Le habló al rey de la corrupción?

– En estos términos: “El caníbal moral, llamado Estado, en estos últimos años ha agravado irracionalidad y despilfarro, provocando desfalcos, estragos y despojos… de todos conocidos, Señor. El ciudadano es hombre que existe como fin y nunca solamente como medio. Cuando el Estado de los años cuarenta pretendió socorrer a los que sufrían con el dinero que arrebataba por la fuerza a todos los ciudadanos, se inició el inevitable ciclo de la corrupción, de los agujeros negros del Estado. La Seguridad Social se está tragando, Señor, no solamente las cotizaciones que los más pobres fueron pagando semana tras semana con la esperanza de estar asegurados, sino, lo que es peor, la moral del país.

Roland Topor

Roland Topor

Eso es el “Pacto de Toledo”: un acuerdo de todos los políticos de todos los partidos del régimen para ocultar que con sus desfalcos han quebrado la Seguridad Social y que cuando a uno de ellos le toque decir algún día “no hay dinero para pensiones públicas”, todos tendrán que arroparlo poniendo mil excusas con la natalidad. Un juramento político mafioso.

El hombre no es por naturaleza animal político sino individuo ético. El altruismo forzado o el canibalismo moral, aun en mínimas dosis, son el pedacito de excremento del que nos habla Roland Topor, capaz de corromper un kilo de caviar… mientras que una cucharadita de caviar no puede mejorar un kilo de excrementos.

¿Y qué pueden hacer por los demás los hombres de bien que son la mayoría de los ciudadanos frente a la pequeña casta corrupta?

– A través de sus administraciones monumentales, los Estados intervencionistas eliminan a los mejores ciudadanos, o bien tratan de asignarles papeles secundarios. La conciencia moral no es producto de la existencia social, ni se desarrolla con relaciones entre los hombres. Si Colón no se hubiera dejado ganar por recelos de la tripulación erigida en Estado, ¡qué diferente sería hoy la estrella y el sino de Nueva York! Navegando a toda vela por la calle de enmedio, hubiera tomado puerto en Manhattan. En línea recta desde las Canarias, derechito iba hacia la Urbe, con U mayúscula, cuando la marinería encrespada –¡hombres de poca fe!– le obligó a corregir rumbo para tocar tierra en las Bahamas.

La constitución quería enterrar a un muerto, según Arrabal

La Constitución quería enterrar a un muerto, según Arrabal

En 1978, pronto hará 40 años, un grupo de españoles refrendó la Constitución en un referéndum plebiscitario. Ahora los historiadores desvelan que los partidarios del “no” y la “abstención” fueron perseguidos y atacados. ¿Es el momento de un nuevo proceso de libertad constituyente? ¿Qué le dijo al rey?

– “En la Constitución Española, Señor, no aparece, por ejemplo, la indeterminación cuántica, ya que el documento, sin valor contractual, fue redactado en plena euforia por unas Cortes felices de enterrar … a un muerto. Ley votada de corrido, Señor, tan sólo por ciudadanos que hoy tienen más de cincuenta años, y que entonces creían en el Estado intervencionista”.

¿Para qué sirve una Constitución entonces? Hay países muy avanzados que carecen de ella, como Reino Unido, Nueva Zelanda o Canadá…

"El hombre es un dios caído que se acuerda del cielo" Lamartine

“El hombre es un dios caído que se acuerda del cielo” (Lamartine)

– Si la Constitución del intervencionista Estado autoriza ciertas libertades individuales, sobre todo permite a los gobiernos recurrir a la fuerza para conseguir su financiación propia. Este derecho de a los ciudadanos avasallar, es mancha que «ningún perfume de Arabia» podrá limpiar. La opresión moral que sufren los ciudadanos de Estados intervencionistas no se parece a nada del pasado: no rompe voluntades, sino que las pervierte inexorablemente. Los megalómanos Estados usan y abusan de las constituciones. Pero el hombre, decía Lamartine, es un Dios caído que del cielo se acuerda.

Aún hay gente, aunque por fortuna cada vez menos, que sigue votando a los partidos del régimen. ¿Por qué lo hacen si saben que pueden perpetuar a los canallas y qué le contó de esto al monarca?

– “De bondadoso no se puede calificar a un esclavista, Señor, porque trate bien a sus esclavos. Como el ciudadano no debe sacrificar por la fuerza sus derechos individuales a la colectividad, no puede existir buen Estado intervencionista. La sacralización de la Historia por parte del gobernante intervencionista es signo de amoralidad en política. Estos Estados, anclados en la ilusión, la liberación total prometen, la creación de una más justa sociedad, el equitativo reparto de las riquezas del país, la sumisión de la naturaleza al hombre y su explotación racional…”

Encuesta:

En su carta Arrabal defiende un Estado pequeño para controlarlo mejor ¿qué le parece la idea?

Ver resultados

Cargando ... Cargando …

Si quiere contribuir a que el Espía en el Congreso pueda seguir publicando artículos como este, puede hacer su donación de alguna de estas formas:







Lector ocasional (1€)Lector asiduo (2€)



Lector comprometido (ilimitado)

Como gratitud a su gesto, le enviaremos el libro digital “La casta”

2 Responses to (II) Carta oculta de Arrabal al rey: “este Estado caníbal provoca desfalcos, estragos y despojos”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *