El día a día de la corrupción política no solo continúa sino que crece en España pese al colapso económico y la emergencia social que vive una parte considerable del país. Y a la inmoralidad se suma también la Universidad, que debía servir de ejemplo de ética, mérito y excelencia al resto de la sociedad. A la web «corruptio.com» y la Plataforma contra el Acoso y la Corrupción en la Universidad Pública, el diario The Times o los libros “Corrupción en la Universidad” del profesor José Penalva y «Código Genético”, de la profesora Amalia Lafuente, se ha unido ahora la profesora Clara Eugenia Núñez, que denuncia en otro volumen como dos conocidos y relevantes políticos de PSOE y PP hicieron trampas para ser catedráticos y poder cobrar ya 6.000 euros mensuales de por vida sin apenas trabajar: «el que llegue primero se lleva el dinero», dice sobre la ley por la que se rigen los rectores madrileños cómplices. Así lo consiguieron.
“Llamas a tu antecesor en el cargo, Manolo Gala, y le preguntas cómo te trajo de catedrático de la Universidad de Almería, en contra del departamento. Tampoco es necesario que te explique cómo te hizo rector, Juaristi tan sólo necesita la cátedra”. Así fue la conversación entre Clara Eugenia Núñez, directora general de Universidades e Investigación con Esperanza Aguirre, y el ex ministro socialista, ex diputado del PSOE y ex banquero de Caja Madrid y Bankia, Virgilio Zapatero, para hacer también catedrático al político del PP, Jon Juaristi. El coste de la plaza de catedrático es de 70.000 euros anuales y vitalicios.
Clara Eugenia Núñez ha decidido contarlo todo en su libro “Universidad y Ciencia en España” (Editorial Gadir), sumándose así a las denuncias que los profesores más decentes y honrados han hecho llegar a la web corruptio.com, que se define como “Plataforma contra el Acoso y la Corrupción en la Universidad Pública” y que recoge centenares de casos de nepotismo, abusos, desfalcos y enchufes generalizados en las 50 universidades públicas.
Lejos de disminuir con la crisis, la corrupción de los profesores sin escrúpulos que ocupan ahora cargos de rectores, vicerrectores y decanos que aspiran a ser catedráticos como Virgilio Zapatero y Jon Juaristi ha crecido aún más. Hasta “Espía en el Congreso” están llegando numerosas denuncias de profesores que afirman que este cáncer se está extendiendo incluso a las plazas de doctores y ayudantes, donde los departamentos crean “perfiles” a la carta de los enchufados. No se valoran los méritos, acreditaciones ni publicaciones, tampoco el impacto ni el prestigio internacional, sino el amiguismo y el compadreo.
Y llega hasta el punto de que ni siquiera se miran los curriculums para proveer plazas, que además se sacan clandestinamente para que haya el menor número posible de aspirantes. “Es lamentable: hemos hecho buena a la Universidad de los tiempos de Franco”, se lamentaba un veterano catedrático, que ha preferido mantenerse al margen de un sistema universitario que ve derrumbarse por la codicia y la miopía de los que lo han gobernado en las últimas tres décadas.
“Universidad y Ciencia en España” se suma a otros libros como “Corrupción en la Universidad” de José Penalva, profesor de la Universidad de Murcia, perseguido por denunciar las prácticas ilegales continuadas del rector, el también profesor José Antonio Cobacho. También el periódico “The Times” denunció al rector de la Universidad de Almería, Pedro Molina, en un reportaje titulado “Algo huele a podrido en España” y subtitulado “Críticas al amiguismo y la corrupción académica” firmado por Paul Jump.
El periodista destacaba la politización, el nepotismo y la corrupción, poniendo como ejemplo al profesor Jorge Lirola, sancionado con suspensión de empleo y sueldo durante 4 años y 3 meses por el también profesor Pedro Molina, como consecuencia de la denuncia que realizó al fiscal jefe de Almería por presunta prevaricación y otros delitos penales relacionados con el concurso para una plaza de catedrático.
Antes, Amalia Lafuente, profesora de la Universidad de Barcelona, había escrito “Código Genético”, una novela sobre la corrupción, acoso y esclavismo sobre los becarios universitarios, basada en su propia experiencia real: “Todo lo que cuento pasa, y pasa a menudo. Me he centrado en un caso de acoso sexual pero existen muchas otras variantes. Hay que tener en cuenta que se trata de un ámbito muy jerarquizado en el que conviven el estrato más alto, el de gente que está en una situación casi de impunidad, con el más bajo y vulnerable. Y ese contexto es un gran caldo de cultivo para los abusos de poder”.
Clara Eugenia Núñez denuncia que “tenemos 77 universidades, de las cuales unas 50 son públicas. Tenemos una universidad sobredimensionada. Hay que hacer ajustes, pero sólo se está haciendo por la vía de la jubilación. Creo que la solución debe venir de instituciones de nuevo cuño, que no se llamen universidades y no estén sujetas, por tanto, a la regulación intervencionista. A la legislación sí, pero no a la normativa universitaria. Y que se rijan por los principios de cualquier institución internacional de ciencia. Evaluación por pares internacional, una gestión independiente del claustro académico y una cuidada selección de los investigadores”.
“Los políticos, especialmente los menos cualificados, entienden la política como un sistema de favores. Te doy a ti y le quito al otro de forma arbitraria. Predominan los objetivos individuales sobre el bien común. Esto es un drama especialmente en el campo de la educación, porque éste es un proceso que no da resultados en el lapso temporal en el que un ministro o consejero ejerce el cargo, sino a largo plazo. Y no tienen esa capacidad de visión” dice la autora, que señala a seis profesores de PP y PSOE como los responsables en Madrid:
“Yo presenté un programa a la presidenta, que aceptó, y antes de presentárselo a los rectores –Virgilio Zapatero (PSOE), de Alcalá, Ángel Gabilondo (PSOE), de la Autónoma, Saturnino de la Plaza (PP), de la Politécnica, Carlos Berzosa (PSOE), de la Complutense, Gregorio Peces-Barba (PSOE), de la Carlos III y Pedro González Trevijano (PP), de la Rey Juan Carlos- se opusieron frontalmente».

Pedro Trevijano, profesor y rector del PP: acusado de corrupción y ascendido al Tribunal Constitucional
«Eres liberal, esto no puede hacerse así, hay que destituirte», decían. Se opusieron porque son conservadores. Los rectores están acostumbrados a hacer pinzas a los gobiernos regionales para que les liberen de aquellas trabas que les molestan pero no para que les exijan. Pero paso a paso les fuimos convenciendo de que el objetivo era despersonalizar las relaciones entre la Comunidad y las Universidades. Que dejaran de ser «el que llegue primero se lleva el dinero». Les costó entenderlo pero luego vieron que para ellos también era mejor tener unas reglas del juego claras, que si sus alumnos y profesores lo hacían mejor obtenían más financiación pública y que ésta ya no dependía de caerle bien o mal a un consejero. Era mejor para todos”.
“Tanto rectores como decanos son elegidos a dedo por sus amigos. No van a apoyar una política que vaya en contra de esta dinámica. La Universidad se ha cerrado y es cada vez más irrelevante socialmente. De hecho, la empresa española empieza a no tener muy en cuenta la formación universitaria”, dice Clara Eugenia Núñez, que añade como “es sintomático que en este país, los centros que tienen reconocimiento internacional, que son las escuelas de negocio privadas como IESE o ESADE, no se llaman Universidad. Eso quiere decir que han podido prosperar gracias a no estar sujetas a la normativa universitaria. Los políticos son responsables del marco institucional. Es triste saber que perdimos la oportunidad de hacer una gran reforma universitaria, con la llegada de la democracia. Fue con la Ley de Reforma Universitaria (LRU) de 1983. Pero se quedó a medias. No ha habido un cambio radical de la Universidad”.
“Tampoco hay control. La Universidad cumple aquello que quiere cumplir y no cumple aquello que no quiere cumplir. Y no pasa nada, porque nadie controla eso. Tampoco hay mecanismos de control de algo que es más importante, de resultados. Saber si las Universidades que pagamos entre todos están dando los resultados que la sociedad requiere. Por ejemplo, los incentivos de investigación los ha fijado el Estado. Por eso ahora los investigadores publicamos mucho. Porque nos han dicho que si publicamos más nos suben 100 euros el sueldo. Pues publicamos. Pero ¿publicamos algo que interese a alguien? No. La producción científica se ha multiplicado, pero el impacto de esta ciencia no”.
Encuesta:
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Fuentes:
Introducción a la corrupción universitaria
Nuevo libro sobre corrupción universitaria contado desde dentro
Las miserias de la universidad española
Persiguen a los profesores honrados y premian a los corruptos con cargos
Corrupción en la investigación universitaria
The Times se fija en la corrupción universitaria española
















En primer lugar mi enhorabuena a espía en el congreso por haber consegido por primera vez que yo sepa, publicidad para la página. Ese es el camino, más que el de las donaciones, que también, conseguir suficiente publicidad y acabar consiguiendo convertirse en un medio de Internet más, como el Confi y otros, con sus periodistas y tal pero PRIMANDO LA INFORMACIÓN QUE LO HA HECHO FAMOSO, la denuncia de la corrupción en España y contar casos de corrupción o abuso de poder que otros medios ocultan, como los de los miembros de la OSCE y otros. Ahora entro en la siguiente afirmación que hace uno de los mencionados en el artículo: “Es lamentable: hemos hecho buena a la Universidad de los tiempos de Franco”, se lamentaba un veterano catedrático. Señor catedrático, ABSOLUTAMENTE TODO, también la universidad por supuesto, era infinitamente mejor, más honrado y más competente en la España de Franco. Por citar solo un caso las garantías jurídicas eran infinitamente mayores, baste recordar que las multas de tráfico se podían recurrir al juez y solo se pagaban cuando el juez sancionaba, ahora primero pagas y después si quieres recurres. Es verdad que con Franco no había libertades individuales, pero además de las libertades individuales están las libertades sociales, los derechos sociales, y ESTOS QUE SON BASTANTE MÁS IMPORTANTES PORQUE AFECTAN DIRECTAMENTE AL COMER Y VIVIR QUE ES MÁS IMPORTANTE QUE EL DE OPINAR O MANIFESTARSE, eran INFINITAMENTE MEJORES CON FRANCO QUE AHORA. Solo citaré dos casos de los miles que podría citar, los empresarios no te podían despedir salvo quiebra de la empresa, si no habías hecho nada malo, y si te despedían y el juez fallaba a tu favor y podías elegir que te reintegrarán a la empresa o te indemnizaran, ahora el que elige es el empresario, por cierto gracias a esto se cambio con el beneplácito de los corruptos y amarillos sindicatos UGT y CCOO a cambio de darles un beneficio y prioridad a ellos en las elecciones sindicales. Vota UPyD, vota decencia, vota verdadera democracia, vota honradez, vota patriotismo. Vota UPyD.
Esto si hubiera justicia no pasaría, y cuando pasa como este caso automáticamente la justicia lo hecha a tierra, pero no te preocupes que a estos no les va a pasar nada, en España todo esta permitido todo menos ser honrado, eso hay que castigarlo, y en eso estamos.
Me huele que se lo están llevando «todo» por si un dia de éstos hay que salir por patas!