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1Una docena de intelectuales españoles, entre ellos los escritores Antonio Gala y José Manuel Caballero Bonald, viajaron a Siria en la década de los noventa para participar en un acto cultural del régimen de Hafed el Assad, antiguo aliado de EE.UU y Europa en la guerra del Golfo, pero hoy es SGSI Group, una empresa de mercenarios españoles asentada en Gibraltar, la que lucha y está formando a la resistencia del Ejército Libre de Siria. ¿España al revés? Para poner un modesto grano de arena en torno a este alambicado asunto, ofrecemos diferentes testimonios sobre esta cuestión para que los lector@s se formen su propio criterio y puedan votar sobre la oportunidad e idoneidad o no de una intervención militar en la guerra civil de aquel país. 

El "trio de las Azores", una imagen difícil de olvidar

El «trio de las Azores», una imagen difícil de olvidar

Desde mucho antes que Cervantes escribiera su célebre discurso sobre las armas y las letras, la humanidad se debate sobre guerra «justa» o «injusta» y sobre el «derecho de intervención» de las naciones sobre las dictaduras. Este «laberinto de muy dificultosa salida» que dijo Cervantes, posee el nefasto precedente de la guerra de Irak contra el sátrapa Sadam Hussein y la masiva propaganda del presidente norteamericano George Bush, secundado por sus homólogos Tony Blair y José María Aznar, sobre el falso arsenal de armas de destrucción masiva. Pero hoy el debate se repite con su sucesor, Barack Obama, sobre Siria y el uso de armas químicas sobre su propio pueblo, como antes se debatió lo mismo contra Hitler en Alemania, Milosevic en Yugoslavia e incluso contra Franco en España.

La inacción caracteriza a Mariano Rajoy y a su Gobierno: dejar que los problemas se pudran y con ellos, los españoles a los que les afecta. Y esa máxima vale también para su política exterior allende los mares. Lejos de mantener una posición activa como EE.UU, Rusia, Francia o Gran Bretaña, Rajoy se cruza de brazos. Pero los españoles no: a las campañas de solidaridad con el país en guerra civil se han sumado intelectuales y hasta mercenarios, que han participado en una u otra parte de este conflicto.

Caballero Bonald

Caballero Bonald

En los años 90, la periodista Maruja Torres fue testigo en Damasco de cómo 14 intelectuales españoles, comandados por los escritores Antonio Gala y José Manuel Caballero Bonald, junto al político del PP y «poeta», Juan Van Halen, participaban en un acto cultural con el el primer ministro sirio, doctor Mahmud el Zabi, y la ministra de Cultura, Najá el Atar. Como los intelectuales sirios de la oposición no estaban presentes, Maruja Torres se apercibió de que solo acudían al acto «los santones oficiales»: «Fue un poco como si Costa-Gavrás hubiera aceptado asistir a un simposio organizado por Franco, para alternar solamente con José María Pemán. Ni siquiera faltó la invitación a cenar con el Carrero Blanco de turno, el ministro de Defensa Mustafá Tlass -titular en el 82, cuando el bombardeo de la ciudad, norteña y fundamentalista de Hama, que costó la vida a unos 30.000 habitantes-, propietario de la editora más importante de su país».

La periodista sorteó los controles y pudo hablar con un disidente, el poeta Alí Kanaan: «En su piso de Mezze, un barrio de clase media, sonrió al afirmar que los escritores no oficiales se sienten en Siria aislados como «miembros de una tribu contemporánea», añadiendo que «hay una gran separación entre los escritores árabes y sus Gobiernos, sean repúblicas, emiratos, sultanatos o reinos. Porque quien escribe está ligado a sus sueños, que son los de su pueblo. Los sueños acabarán imponiéndose a la realidad».

Juan Goytisolo

Juan Goytisolo

Frente a esos 14 intelectuales españoles que colaboraron con el régimen que hoy continua el hijo del dictador, Bashar al-Assad, se sitúa otro escritor, Juan Goytisolo, experto conocedor del mundo árabe, que tiene su propio criterio: «¿Qué tienen en común la España de 1936-39, Bosnia entre 1992-95 y Siria de 2011 hasta el día de hoy? En el primer caso la Guerra Civil duró 34 meses; el conflicto étnico y nacionalista balcánico 41 y el que devasta a Siria suma ya 26», se preguntaba en mayo de este año.

«En España la lucha fratricida repercutió en el tablero de ajedrez político de las grandes potencias europeas en el decenio convulso de los años 30 del siglo que dejamos atrás: la Alemania nazi y la Italia fascista apoyaron sin tapujos a los militares alzados; la Unión Soviética, de forma más discreta, a los republicanos; Francia y, sobre todo, Gran Bretaña preconizaban el embargo de armas a los dos bandos, embargo que sólo afectaba en la práctica al Gobierno legal, y aplicaron una política de no intervención que, como en el asedio de Sarajevo más tarde, era una forma hipócrita pero brutal de intervención. Su ceguera moral y mezquinos cálculos estratégicos –apaciguar a Hitler después de la vergonzosa capitulación de Múnich y la entrega en bandeja de Checoslovaquia- se revelaron tan inútiles como desastrosas: seis meses después de la victoria de Franco estallaba la II Guerra Mundial y en junio de 1940 los alemanes entraban en París», recuerda Goytisolo. También el dramaturgo Fernando Arrabal se ha preguntado: «víctimas a la fuerza de la tiranía durante 40 años ¿por qué no nos liberó la fuerza en 1945?

Fernando Arrabal

Fernando Arrabal

Y Arrabal explica los antecedentes históricos: «La raíz etimológica de la palabra es «turannos»: el que pretende ser maestro de Zeus. Aplícase al que toma el poder por la fuerza y como usurpador abusa de él en grado extraordinario. Los tiranos recientes murieron en la cama como Stalin, Salazar, Lenin, Trujillo, Brejnev, Kim Il Sun y Franco. ¡Tantos fueron sus leales!, es decir, sus corresponsables. En la antigüedad muchos fueron ajusticiados como la mayoría de los que gobernaron durante la «época de los treinta tiranos». Pocos se quitaron la vida como Nerón (y, dos milenios después, Hitler). Heliogábalo fue arrastrado por las calles de Roma, Caracalla fue asesinado por Macrino, Cómodo Antonio pereció a manos de un joven atleta, Calígula fue ajusticiado por sus propios pretorianos. Hubo toda clase de tiranos: guerreros sádicos, reyes crueles, arribistas depravados y hasta letrados estetas del suplicio. El tirano por antonomasia es el verdugo de su pueblo. Aunque el tiranicidio es la muerte dada al tirano por la soberanía que usurpa, sin embargo hubo leyes contra el tiranicida en época de bárbaros. Por el contrario, Cicerón dijo: «la más bella de las acciones es matar a un tirano». Y la Iglesia, por boca de Suárez, también defendió, por ejemplo en 1613, «la licitud de darle muerte». A pesar de todo, el modelo del tiranicida se llama Brutus«.

El último testimonio lo aporta Víctor González Moreno, de la empresa de mercenarios SGSI Group, que admite que están trabajando en Siria. ¿Qué hacen allí?, le preguntó el periodista Fernando Rueda: «Ha sido una consecuencia lógica de la campaña en Libia. Algunos de los que allí formamos combaten ahora en Siria y la situación, desde un punto de vista ético, es la misma. Un gobierno desoye a su pueblo y lo ejecuta sin pudor, ante la mirada atónita pero indiferente de la comunidad internacional. Estamos ayudando al Ejército Libre de Siria, entrenando personal y facilitando logística y coordinación. Hay aspectos muy diferentes, entre otras cosas porque nos estamos moviendo en Oriente Próximo. Esto no es el norte de África, aquí no hay tribus. Da mucho que pensar que, siendo una guerra tan atroz o más que la de Libia, aún no se haya decretado una zona de exclusión aérea. Claro, los sirios no tienen recursos naturales, al menos en la medida de los libios. Ni los medios han tratado este conflicto con el mismo ímpetu que el de Libia. Me preocupa el uso político que entidades integristas están haciendo de este conflicto, parece que a nadie le importa el pueblo de Siria. Solo tratan de sacar partido».

¿Es usted partidario de una intervención militar internacional en Siria para derrocar al dictador Bashar al-Assad?

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Fuentes

El viaje de los 14 intelectuales españoles a Damasco en un acto con ministros sirios

Los mercenarios españoles que luchan con la resistencia siria

El discurso de las armas y las letras de Cervantes

Juan Goytisolo y la guerra civil en Siria

Fernando Arrabal y su recordatorio histórico sobre los tiranos

 


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