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Basura en el Campamento«Campamento de Verano» (Tele 5, Mediaset), el último «producto» de la telebasura con el que las televisiones hacen negocio en España, tiene sus días contados. Gracias a la exitosa campaña del blog «HazteOir.org», numerosos anunciantes se han retirado, como ya ocurrió con su programa «La Noria», donde los participantes rivalizaban en gritos e insultos. Pero aún quedan las últimas empresas que respaldan este subproducto con su dinero y su publicidad: el jamón Navidul, el champú Pantene y la web Milanuncios.com siguen sosteniendo esta intoxicación televisiva, a costa de la salud mental de los ciudadanos. Es un deber cívico dejar de comprar estos productos y siempre que se pueda, optar por otros de la competencia, pues su nombre queda ya asociado para siempre a la zafiedad y el mal gusto, campaña a la que se suma el «Espía en el Congreso». 

La última edición de Campamento de verano (Tele 5) ya no tuvo anuncios pero para sortear el boicot ciudadano, el bloque publicitario comenzó al final del programa. Allí se mostró el único patrocinador, la web Milanuncios.com, seguido de varias marcas como Chevrolet, Pantene y Navidul, que precedieron el inicio del siguiente programa: CSI, según informa Economía Digital.

La saga de los Matías Prats, casi un siglo informando a los españoles

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Cuatro conocidas marcas como son Danone, Balay, El Corte Inglés y Nestlé ya se han retirado del programa, que presenta Joaquín Prat, hijo del locutor del mismo nombre que desarrolló su carrera durante el anterior régimen con el mismo oficio, básicamente dedicado al entretenimiento. En las televisiones españolas, la endogamia de las sagas es algo común y el ejemplo más palmario es el de Matías Prats, presentador de los informativos de Antena 3, cuyo padre (Matías Prats también) fue una de las voces más representativas del No-Do, el documental informativo de emisión obligatoria durante el régimen de Franco. También el nieto continúa la carrera en Tele 5 y, al igual que su padre y que su abuelo, ha comenzado informando de deportes, preámbulo requerido para adquirir la popularidad necesaria que luego le haga más eficiente en el campo de la información, las noticias y la política.

Pero desde aquellos tiempos del blanco y negro, una sola cadena y la censura como institución oficial, la telebasura ha mudado de género, la practican la mayoría de las empresas televisivas y la censura sigue aflorando a la luz del día. Anunciantes como Burger King, Mutua Madrileña y McDonald’s respaldaron las primeras emisiones de «Campamento de Verano» (Tele 5), pero la presión ciudadana les ha hecho retirarse, al igual que Orange/Amena, Minute Maid/Coca-Cola e ING Direct. Estas marcas, a las que no les importó vincularse a una imagen de escarnio, insultos, gritos y situaciones denigrantes, al menos se han retirado a tiempo. Pero Navidul, Pantene, Milanuncios.com y la firma automovilística Chevrolet siguen con su respaldo.

"Campamento de Verano" hace pasar por "noticias" las chabacanerías más intranscendentes para atontar a su audiencia

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Dejar de comprar este automóvil es fácil porque sus precios son prohibitivos y su calidad comparativa escasa, pero quizás lo sea aún más dejar de consumir ese champú, olvidarse de esa marca de jamón o evitar entrar en esa web de anuncios. Porque hasta que los consumidores no castiguemos a las marcas que envenenan nuestro ocio y el de los más pequeños y logremos que respalden programas que se distingan precisamente por todo lo contrario, seguirán campando a sus anchas y colocando en España los productos televisivos que tienen prohibidos en el resto de Europa y que solo pueden emitir en los países que menos consideración tienen hacia la formación y cultura de sus ciudadanos.

En el caso de Mediaset, se da la circunstancia de que es propiedad de Silvio Berlusconi, que ya fue condenado en Italia a cuatro años de cárcel por fraude fiscal a través de esta empresa, aunque al igual que en España, allí los políticos nunca entrar en prisión. Son precisamente dos directivos italianos, Paolo Vasile (Antena 3) y Maurizio Carlotti (Tele 5) los que han inundado España de telebasura, cuando en Italia padecen controles ciudadanos, cívicos, profesionales y estatales que les son más difíciles de sortear. Por fortuna, «Hazte Oir» ha sido la pionera desde la sociedad civil española y aunque la mayoría de los periodistas silencian estas prácticas denigrantes de sus compañeros de profesión por corporativismo, lo cierto es que la ciudadanía española, tras haber derribado «La Noria», no parece dispuesta a «tragar» ahora con «Campamento de Verano» y ha dirigido sus dardos donde más le duele a las empresas: en sus anuncios.

¿Que le parece que los ciudadanos puedan suprimir la telebasura a través del boicot a sus anunciantes?

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