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La palabra "guillotina" se oye demasiado por las calles y plazas de España

La palabra «guillotina» se oye demasiado en España y a veces apunta al Congreso de los Diputados

Solo los locos, los niños y los borrachos dicen la verdad, afirma un viejo proverbio. Por eso pueden ahorrarse la lectura de la prensa de hoy porque solo merecen la pena las verdades contadas por un escritor y una cantante que ejercen de dementes, un actor que representa al alcohólico y por último un periódico, un filósofo y un editor que desnudan a Juan Carlos, a los políticos europeos y en especial a los españoles, como aquel niño del cuento que se atrevió a decir aquello de «el rey está desnudo«. Y verdaderamente lo estaba, aunque toda la Corte le hacía reverencias cuando daba sus audiencias en pelota picada.

fernando-vallejoEl escritor colombiano Fernando Vallejo es el primero de los protagonistas que ha dicho una verdad palmaria, emociones personales al margen: «Yo a España ya no la quiero, y estoy feliz de verla quebrada, en bancarrota, con una deuda impagable de casi dos billones de dólares y un desempleo monstruoso. ¡Lo altaneros que estaban, gastándose la plata ajena! Se aprovecharon de lo lindo de la Unión Europea mientras nos cerraban la puerta a los colombianos. ¡Cuál madre patria! Ésa no es una patria. Ni para los españoles ni mucho menos para los colombianos. Bienvenidos euracas a Perú y Colombia. Pero no de gerentes de bancos: a lavar inodoros». El exilio económico español provocado por la codicia de sus élites comenzó cuando aquellos nuevos ricos acuñaron despectivamente el término «sudaca», sugiere Vallejo a Babelia. Y concluye valorando a Mariano Rajoy a propósito de la recurrente polémica veraniega sobre Gibraltar: «A lo mejor busca que Colombia y Perú lo apoyen en la ONU cuando plantee allí el asunto de la descolonización de Gibraltar, reivindicación muy justa por parte de España pero que en el momento actual la siento como una pantalla de humo para tapar la corrupción y el desastre de su gobierno».

mala-rodriguez_sola1La cantante María Rodríguez Garrido, La Mala (Jerez de la Frontera, 1979), le ha confesado al periodista Borja Hermoso lo que oye y ve por los pueblos de España, algo que jamás podrán saber los políticos que ya no pueden pisar la calle por temor a que los increpen o los linchen: «La cosa es que hasta que no te pasa a ti no te pones a hacer cuentas, pero esta situación la llevan viviendo otra gente y hace rato. Otros pueblos han pasado por esto antes que nosotros. Incluso aquí, en España, ya se vivieron épocas iguales o peores. Y este sistema no lo hemos creado ni tú ni yo, lo ha creado otra gente y simplemente somos alguien que está en él. Pero vaya, que hay alternativas y hay gente que las está promoviendo, pero hasta que todo el mundo no esté de acuerdo, no habrá nada que hacer. Aquí no se conseguirá absolutamente nada hasta que no haya una huelga general indefinida real de todas las personas que constituyen esta nación. Lo demás son tonterías. La gente está enfadada, la gente quiere cortar cabezas. Veo guillotinas. Pero parece que se nos ha olvidado todo, ¿nadie recuerda lo que fue la Revolución Francesa? ¿Qué quieren? ¡Están dejando sin comida a la gente! Pues nada, como todavía no es a la suficiente gente, pues seguiremos así: es como que la cosa aprieta pero no ahoga. Pero es que esto es de lo que se habla en cada carnicería de España cada mañana, y yo no quiero…»

 

willy_toledo_normal-640x640x80El actor Willy Toledo es el tercer protagonista del día. Exiliado en Cuba, asegura que allí ha abandonado el conocido noctambulismo de Madrid. Y representando el papel del beodo que dice la verdad, ha tenido la valentía de señalar con el dedo las cosas que están peor en una «partitocracia» como la española en comparación con la atroz dictadura cubana, según declara en «Público»: «He salido de una ciudad en la que todo está prohibido, en la que todo cuesta cantidades indignantes de dinero, desde aparcar tu carro a tomarte un cerveza. Donde ir al cine cuesta 13 o 14 euros y por menos de 20 no entras en un teatro. Pues aquí he encontrado la ciudad más hermosa del mundo para pasear, la más segura de todas las que conozco con diferencia. Puedes entrar en Centrohabana en una calle oscura y pasear con absoluta tranquilidad. Veo que la calle es de la gente, mientras que en Madrid entras en un sitio y enseguida encuentras un cartel que dice: «prohibido jugar a la pelota, prohibido montar en bicicleta…». Aquí la gente juega al beisbol en la calle, juega al dominó en la calle. Escucha música en la calle. Los niños viven con toda la tranquilidad del mundo. He encontrado una ciudad muy acogedora en la que todos van a su aire».

El periódico Gibraltar Chronicle revela la tercera verdad del día. Lo hace en boca de Anthony Parsons, que fuera consejero para política exterior de Margaret Thatcher, que hace alusión a una conversación con el rey Juan Carlos en la que éste le advierte de que hay «dos buenas razones» para evitar que Gibraltar sea un problema diplomático. La primera es que España debe hacerse atractiva para los gibraltareños, de modo que ellos vean las ventajas de unirse a este país. Y en segundo lugar, continúa Parsons, «él (por Juan Carlos) me había recordado que no estaba en los intereses de España recuperar pronto Gibraltar, incluso si ello fuera posible. El Rey de Marruecos le había avisado de que si España se mostraba a punto de recuperar el Peñón, Marruecos haría una oferta inmediata por Ceuta y Melilla. Eso sería extremadamente grave», concluye el asesor de Thatcher.

1241000474100La verdad del «Gibraltar Chronicle«, que deja desnudo el doble juego del rey, revela algo que se le oculta a los españoles y que sin embargo está en el día a día de la agenda oculta de los políticos: a España no le interesa recuperar Gibraltar porque, siguiendo esa perversa lógica, le obliga a «devolver» Ceuta y Melilla a Marruecos. Ningún país controlará jamás ambos lados del Estrecho y ese equilibrio inestable dura ya siglos porque así lo facilitan, entre otras cosas, sus moradores: los gibraltareños jamás retrocederían en derechos ciudadanos haciéndose españoles y sometiéndose a la «casta» mafiosa que ha sojuzgado a su pueblo durante tantos siglos, mientras que ceutíes y melillenses creen lo mismo: España, en comparación con Marruecos, les otorga algunas garantías civiles más que la monarquía medieval de Mohamed VI.

Para cualquier curioso de la Historia que no esté cegado por el dogmatismo, Gibraltar ha sido desde siempre un reducto de libertad que ha acogido a los libreprensadores españoles y donde se han refugiado los exiliados perseguidos por las numerosas dictaduras, monarquías y oligocracias que se suceden en la Historia de España. Y no son los bloques de cemento para hacer un puerto deportivo, uno más entre los miles que asolan la costa española, los que causan peligro: lo grave es que se ha convertido en un opaco «paraíso fiscal» donde las élites españolas e inglesas lavan su dinero. Y Bruselas mira para otro lado, al igual que hace con los numerosos paraísos fiscales que para disfrute de políticos, empresarios y banqueros, pueblan la geografía europea y sus ínsulas. Pero eso Rajoy, Barroso, Merkel o Cameron no lo van a suprimir nunca.

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Las últimas verdades del día las proporciona el editor José Manuel Lara, (Antena 3, La Sexta, La Razón, Avui. Planeta) quien es víctima de un cáncer de páncreas que le ha hecho adelgazar, abandonando su legendaria y extrema obesidad. La visión cercana de la muerte quizás le ha hecho reflexionar sobre la política española y sus carencias: «No da prestigio social, no es bueno para la carrera profesional y no da salidas alternativas potentes. Por lo tanto, ¿quién se mete en política? Funcionarios que tienen asegurado el puesto cuando acabe su ciclo en política», afirma en «Vanity Fair».

Por último, el filósofo alemán Jürgen Habermas subraya esta misma impresión en «El País»: «¿Fracaso de las élites? Todo país democrático tiene los políticos que se merece. Y esperar de los políticos que han sido votados un comportamiento que vaya más allá de la rutina, resulta un tanto peculiar. Me alegro de vivir desde 1945 en un país que no necesita héroes. Tampoco creo en el dicho de que los individuos hacen la historia, al menos no por lo general. Solo constato que existen situaciones extraordinarias en las que la capacidad perceptiva y la fantasía, el valor y la disposición a asumir responsabilidades de los individuos que actúan, marcan la diferencia en el curso de los acontecimientos«. Nos lo dice Habermas, que vive en Alemania, pero España no tiene los políticos que se merece porque es una pseudodemocracia donde los representantes son elegidos por los aparatos de los partidos, los ciudadanos solo pueden refrendarlos. Hemos caído demasiado tarde en ello por culpa de nuestra conocida ingenuidad e ignorancia, pero por fortuna, como en la parábola bíblica, la sociedad española ha recuperado la vista. Y a la espera de esos ciudadanos y organizaciones cívicas con «capacidad perceptiva» que demuestren «fantasía y valor», España podrá perseguir a los culpables de su colapso y recuperar su dignidad, su economía y su empleo bajo el lema de «transparencia, reparación y confiscación«.


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