Quantcast

imagesLos papeles del tesorero del Partido Popular (PP), Luis Bárcenas, son demoledores: Mariano Rajoy, Javier Arenas y Federico Trillo son los principales políticos en activo que recibieron «sobres» de dinero, junto a otros ya retirados como Rodrigo Rato, Miguel Angel Rodríguez, Alvarez Cascos y Angel Acebes, pues solo fueron una veintena de dirigentes (los de la cúpula, más otros de medio pelo que giraban a su alrededor) los que se corrompieron a espaldas de los militantes. Pero no solo los afiliados al PP guardan silencio ante la fechoría: diez partidos políticos del Congreso de los Diputados también miran para otro lado y han rechazado presentar una moción de censura contra Rajoy. Sus pactos bajo cuerda con populares o socialistas y su dependencia de los Presupuestos del Estado y de las subvenciones públicas los tienen maniatados. Los partidos no salen a la arena parlamentaria por la misma razón que impide a los sindicatos salir a la calle a protestar. 

Sería muy fácil presentar una moción de censura contra Mariano Rajoy en el Congreso para que los ciudadanos pudieran escuchar por radio y televisión qué partidos sintonizan con el volumen de indignación y protesta de la ciudadanía. Solo se necesitan 35 votos, pero no solo PP, PSOE y CiU lo impiden con sus 311 escaños sobre 350. Tras el desastre de la «era Zapatero», los españoles siguieron confiando en la «alternancia» y dieron su respaldo a los principales partidos del régimen. Hoy, sorprendidos en su buena fe, comprueban que la asociación de malhechores en que se ha convertido la política española se ha cerrado en banda: sabedores de que el régimen se derrumba, están dispuestos a resistir mediante alianzas y pactos bajo cuerda, con objeto de repartirse lo que quede del erario público de aquí a 2015. Ha sido otro descubrimiento de la «democracia»: solo se puede remover a los partidos en 4 años, aunque antes sean sorprendidos como autores confesos y flagrantes de los peores crímenes. Los dictadores, de hecho, siempre aprovechan las urnas de esta forma, despreciando los controles democráticos e intentando doblegarlos en su beneficio.

images-3En España, la continuidad de la dictadura se hizo mediante una partitocracia que ha puesto en escena su último acto con el pacto entre PP y PSOE suscrito por Rajoy y Rubalcaba gracias a la mediación de Felipe González y con la complicidad de CiU -el caso del saqueo público de la familia Pujol y del «caso Palau» de financiación ilegal une en el Parlamento a estos tres partidos de forma férrea y consistente-. Aún así, el sistema deja la posibilidad de presentar una moción de censura en manos de los restantes 39 diputados. La situación de colapso social, económico, laboral y ahora también moral con el «caso Bárcenas» obligaría a que todos ellos se unieran en torno a una moción de censura, que solo necesita 35 firmas y un candidato conjunto, que puede elegirse incluso fuera del Parlamento. Sin embargo, la realidad española es otra: los diez partidos que reúnen a esos 39 diputados jamás suscribirán nada que interese a los ciudadanos por encima de sus enormes compromisos financieros con el erario público. El que paga, manda. Este es su retrato:

Izquierda Unida (II): Podría suscribir la moción de censura, pero es incapaz de aglutinar en torno suya cualquier movimiento que no siga piramidalmente sus instrucciones. Esto mismo lo ha denunciado su ex-líder, Julio Anguita, hoy en el «Frente Cívico Somos Mayoría», como una de sus grandes fallas: «La sociedad española está descompuesta, el Estado de derecho está comido por la gangrena de la corrupción. Lo del PP, lo del PSOE antes con Filesa, Malesa y ahora con los EREs… lo de CiU, son síntomas de una descomposición generalizada. los esquemas clásicos de la izquierda hasta ahora, ya no sirven. El tema del partido de izquierda y el sindicato –supuestamente de izquierda, que es mucho suponer- tampoco sirve. Han agotado un ciclo. Los sindicatos hasta ahora han pedido más parte en el pastel y me parece bien para la suyo. Lo que pasa es que lo que está en cuestión es el pastel. Es imposible el crecimiento permanente y el crecimiento de la economía no crea empleo, es radicalmente mentira. Y el poco que crea es un empleo en precario, como los mini Jobs. Eso está ahí y se está viendo. Yo creo que ésta es mi última apuesta, porque la situación no tiene remedio si la gente no se mueve. Y les digo, no confíen ustedes en ningún partido político, y yo soy de uno ¿eh? Y no me pienso ir de él, pero reconozco que no hay fuerza ahora para eso porque las ideas tampoco están muy allá, los sindicatos tampoco… Sé que todo esto que estoy diciendo es muy difícil, pero no veo otra salida. O el pueblo y las organizaciones más lúcidas se unen, discuten, buscan un programa común o no tenemos solución, porque no la hay», según declaró en una clarividente entrevista al periódico Diagonal. 

Amaiur (7): Confiar en que la izquierda abertzale va a sacar a España del atolladero es creer todavía en los Reyes Magos. El grupo formado por los partidos Eusko Alkartasuna, Aralar y Alternatiba habla claro, pero sus horizontes son el País Vasco y Navarra, todo lo que salga de ahí les suena a Disneylandia. Recluidos fraudulentamente en el Grupo Mixto por una ilegalidad más del PP y PSOE en esta legislatura, sus 7 diputados son dialécticamente incisivos, pero incapaces de unirse a nadie que no pertenezca a su conglomerado.

images-4UPyD (5): El grupo que dirige Rosa Díez no se decantará jamás por una moción de censura hacia los que creen que en la próxima legislatura pueden ser sus aliados y, en cualquier caso, con los que aspiran a gobernar autonomías y ayuntamientos. El discurso falsamente reformista de Rosa Díez y Toni Cantó en el Congreso no pasa del faranduleo propio de dos «vedettes» de la política que, bajo cuerda, luego pactan con quienes cuestionan con guante de seda. Están tan calados por PP y PSOE que tanto Ruiz Gallardón como Rubalcaba lo han expresado en público: no será difícil entenderse con Rosa Díez, que se afilió al PSE en 1977 y que lleva sin bajarse del coche oficial como cargo público desde 1979. Un pasado en común de 35 años como política dependiente del Estado une más que las más férreas cadenas de un presidiario.

PNV (5): El PNV es un partido que ha pactado sucesivamente con PP y PSOE a lo largo de la Transición y aunque hoy no desea contaminarse con el derrumbe de un régimen en el que nunca creyó del todo (ahí queda la soledad de Iñaki Anasagasti en el Senado), lo cierto es que una cosa es cuestionar la corrupción de un sistema y otra muy distinta poner en cuestión el «cupo vasco», con la amenaza más que velada que ha hecho el Ministerio de Hacienda de suprimirlo. Mientras sigan los privilegios fiscales vascos, el PNV no moverá un dedo nunca contra el partido de Gobierno en Madrid.

images-1ERC (3): Esquerra Republicana de Catalunya posee y ha poseído muy buenos y lúcidos oradores en la cámara baja pero su problema es que muy pocas veces ha puesto en cuestión la monarquía y mucho menos el estado de partidos. Gobernó con el PSOE y con CiU y su dependencia estatal vía presupuestos es evidente. Y aunque es el partido nacionalista al que más le preocupa la deriva estatal, nunca lo será hasta el punto de auspiciar un programa de mínimos que fuerce una moción de censura contra Mariano Rajoy.

BNG (2): También ha sido una formación muy independiente en el Congreso, pero sus pactos con el PSOE en Galicia la han desvirtuado mucho. Tampoco hay que olvidar la ascendencia gallega de Mariano Rajoy, de hecho las críticas del BNG son las que más parecen dolerle al presidente del Gobierno cuando se sienta en el banco azul, pero hoy por hoy la distancia entre el BNG y una formación independiente como la ANOVA de Xosé Manuel Beirás, que le disputa el mismo electorado, es abismal. La visión estatal del BNG es hoy más limitada y está más por la alternancia que por la alternativa.

images-2Coalición Canaria (2): en realidad son dos diputados de dos partidos, Coalición Canaria y Nueva Canarias, y aunque se disputan el mismo electorado, luego se fusionan ante las urnas para obtener más provecho. Los nacionalistas canarios son aliados hoy del PSOE, pero antes lo fueron del PP, y están inmersos en numerosos casos de corrupción. Pensar en que se van a embarcar en una moción de censura contra Rajoy de toda la oposición democrática y ciudadana es una quimera tan fabulosa como la Atlántida.

Geroa Bai (1): El partido de Uxue Barkos pertenece también al régimen y la antigua periodista está además acusada de corrupción. Eso ya lo dice todo, por lo que carece de dignidad y solvencia moral para criticar desde la tribuna de oradores la corrupción de PP y PSOE. Sería muy fácilmente rebatida por los aludidos con el célebre «y tú más» que tanto ha caracterizado a la partitocracia española para justificar las fechorías cometidas.

UPN (1): Le ocurre lo mismo que a GBai: basta decir que Jaime Ignacio del Burgo, diputado de la marca navarra del PP, sale en los «papeles» de Bárcenas como receptor de dinero. Pensar que hoy su partido firmará una moción de censura es más difícil que creer en que los marcianos salvarán a España de la crisis antes que sus políticos.

images-5FAC (1): Al Foro asturiano de Alvarez Cascos le ocurre lo mismo: ¿como va a suscribir una moción de censura un partido liderado por alguien que figura como uno de los principales receptores de dinero negro de Bárcenas? Más bien será una formación que defenderá al Gobierno en esta materia.

Compromís-Equo (1): La formación de Joan Baldoví al menos ha tenido la lucidez de sugerir que una moción de censura suscrita por toda la oposición al régimen haría visible un cambio y una esperanza en España. Lamentablemente habrá que esperar hasta la próxima legislatura, si es que los electores así lo desean, para desmontar el actual régimen de partidos y sustituirlo por un nuevo escenario político rupturista que proponga el proceso constituyente de un nuevo régimen que esté presidido por al menos tres premisas: transparencia, reparación y confiscación. Esa firmeza, junto con la división de poderes, la supresión de las autonomías en favor de las ciudades, y la elección nominal por distritos, son los únicos cimientos posibles sobre los que construir la regeneración moral, laboral y económica de España.


Si quiere contribuir a que el Espía en el Congreso pueda seguir publicando artículos como este, puede hacer su donación de alguna de estas formas:
Lector ocasional (1€) Lector asiduo (2€)
Lector comprometido (ilimitado)

Como gratitud a su gesto, le enviaremos el libro digital “La casta”