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Almunia y Rajoy, diferencias públicas, simpatías privadas

Almunia y Rajoy, diferencias públicas, simpatías privadas

Desde hace ya demasiados años, cada día amanece con varios políticos de actualidad a causa de sus fechorías. No se cuentan todas las que son ni con toda su gravedad y es propósito de este «Espía en el Congreso» desenmascararlos. Hoy vamos a analizar a los que hoy son noticia: dos políticos del PP, los diputados Esteban González Pons y Carmen Flores y dos socialistas, los ex ministros «Maleni» Alvarez y Joaquín Almunia. Todos tienen en común varias cosas: se han forrado con la política, lo seguirán haciendo y jamás han logrado un sueldo que no sea derivado de su actividad, en varios de estos casos, presuntamente delictiva. 

A Magdalena Alvarez le molesta y enfurece que le llamen «Maleni», que es su apodo o mote familiar. Conocida entre los periodistas parlamentarios por su agrio carácter y su carácter ofensivo cuando alguien le hacía una pregunta incómoda, «Maleni» Alvarez es uno de los ejemplos de cuan bajo puede ser la preparación de un político que llegue a sentarse en un Consejo de Ministros. La ministra despertó ya carcajadas y risas por su gracejo a la hora de expresarse, pero lo que ella creía simpatía simplemente era bochorno y ridículo, como ocurrió el día en que se enredó al pretender dar clases de metereología en la Cámara Baja.

A pesar de su conocida incompetencia, el presidente Zapatero recolocó a «Maleni» en el Banco Europeo de Inversiones (BEI), donde hoy cobra 22.000 euros mensuales. Ella además ha colocado a su hermana, María José Alvarez, en la Diputación de Málaga. En este caso, el sueldo de «Marijose», que es su apelativo familiar, es un misterio, porque los políticos que la «ficharon» se niegan a proporcionarlo. Y como ocurrió en el «caso Blesa» con el juez Elpidio Silva, ahora es el PSOE quien culpa a la jueza Mercedes Alaya por haber osado investigar sus desmanes en Andalucía.

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El segundo político que protagoniza las noticias del día es Esteban González Pons. Defenestrado por Mariano Rajoy, que no quiso hacerlo ministro a pesar de su fidelidad perruna, en el PP piensan que arruinó su carrera política por su afán de protagonismo, su oportunismo (se cambió de chaqueta -nunca mejor dicho- para pasarse como consejero en el gabinete del valenciano Francisco Camps-) y su vida licenciosa, pues González Pons es ante todo un admirador del género femenino. Aunque no ha trabajado nunca, sus estudios son de Derecho, pero en el Congreso ha hecho constar que en realidad trabaja como «literato», «tertuliano» y «conferenciante», aunque no haya cobrado un solo euro por tan dignos oficios. Del Congreso y del PP cobra 76.500 euros al año y aunque en su declaración apenas proporciona datos (es una de las más opacas en cuanto al origen de los ingresos), paga a Hacienda 37.000 euros. Lo más curioso es que si esa declaración fuera cierta, descontando el IRPF y la pensión de divorcio a su mujer y a sus hijos, González Pons viviría con 11.000 euros al año, cantidad a todas luces incongruente con su alto nivel de vida.

González Pons tiene por costumbre arremeter contra Ada Colau (Stop Desahucios) para adquirir popularidad en las televisiones, donde muestra su indignación por los «escraches» y por el «acoso» a sus hijos pequeños. Todo procede de una pequeña impostura: en realidad es precisamente eso lo que le ha costado su carrera política, pues su divorcio fue muy sonado en las filas del PP por razones que no vienen al caso. Actualmente le paga a su ex-esposa 28.000 euros al año y ha rehecho su vida sentimental con otra pareja mucho más joven que él, costumbre muy acentuada entre los políticos que alcanzan rápidamente fama, dinero y poder. En este sentido habría que recordar como recibieron las esposas de Aznar, Rajoy o Gallardón los sucesivos divorcios de Rodrigo Rato y otros próceres del PP nada más alcanzar la Moncloa.

Ficha del Congreso de Carmen Flores: no terminó la carrera de Farmacia, pero asegura que ha estudiado algo de piano y canto.

Ficha del Congreso de Carmen Flores: no terminó la carrera de Farmacia, pero dice que ha estudiado algo piano y canto.

Los dos últimos políticos que ocupan las primeras planas del día son la diputada Carmen Flores (PP) y el ex ministro Joaquín Almunia (PSOE). La primera era la «protegida» de Alvaro Lapuerta, el tesorero del PP que recomendó a Luis Bárcenas cuando se jubiló. Pero bajo el eufemismo de «protegida» se esconde una de las mayores fortunas del Parlamento, que ella se empeña en ocultar bajo el disfraz de pobre viuda, hasta el punto de que consigna de su puño y letra que cobra «la mitad de lo que percibía mi marido» por su pensión. La concejala madrileña de Arganzuela, sin embargo, recibió 20.000 euros de la Asamblea de Madrid, 23.000 del ayuntamiento de Madrid, 60.000 en alquileres, 13.000 de intereses bancarios, 18.000 por la viudedad, 1500 de un periódico y 2800 de Telemadrid. Paga solo 16.000 euros de IRPF, misterio que no logran descifrar ni los más reconocidos ufólogos, pues posee 3 pisos en Madrid, dos naves en Málaga y una casa en Francia, que hizo pasar por «estudio» y ahora resulta que era un apartamento de verano en Biarritz de 700.000 euros.

Hemos dejado para el final al ex-líder socialista Almunia. Jamás ganó unas elecciones, ni internas ni externas, nunca ha trabajado fuera del ámbito de la política pero ahora se muestra como un despiadado dirigente de Bruselas que, como comisario europeo, asegura que no debe someterse a nada ni a nadie. Algunos medios europeos se han quejado de las escandalosos sueldos y prebendas de los comisarios europeos, que además prolongan cuando dejan el cargo con otros 10.000 euros mensuales como «transición» al mercado laboral. Concretamente Almunia gana entre 238.000 y 265.000 euros anuales, unos 20.000 euros mensuales. El antiguo líder del PSOE hoy va a laminar los astilleros españoles sin piedad alguna.


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