Es un simple muestreo, pero el resultado es demoledor: el 44% de los diputados del Congreso son «analfabetos digitales», entendiendo por tales aquellos ciudadanos que desconocen o prescinden por completo de las nuevas tecnologías en internet, según la definición que de ellos realiza el comunicólogo Manuel Area. Su colega chileno Iván Esteban Pérez, asemeja su situación con la de aquellos que en los siglos XIX y XX no sabían leer ni escribir, lo cual deja escaso margen de esperanza sobre la verdadera capacidad de nuestras élites políticas para sacar a España de la crisis. Y el contraste es aún más demoledor: una buena parte de los 6,2 millones de parados que sus políticas han provocado les supera en competencia digital.

Rosa Aguilar (PSOE) y Arias Cañete (PP), coinciden: fueron o son ministros y alcanzaron el cargo a pesar de ser analfabetos digitales
El resultado procede de un dato contrastado: carecen de algo tan simple como el correo electrónico. Y la triste realidad es que muy pocos del 56% restante que sí confiesan tenerlo y lo hacen público luego lo utilizan, a pesar de que todos poseen secretarias y asistentes que se lo gestionan. Pero algunos, ni por esas: ni siquiera contestan a los ciudadanos o periodistas cuando les solicitan una información o les trasladan una queja, como puede leerse en este informe:
El muestreo fue tomado el miércoles 13 de mayo y procede de los datos que proporciona la propia web de la Cámara Baja. Allí sus señorías introducen su «ficha personal» para que al menos su biografía la conozcan los ciudadanos, pues la elección corre a cargo de los aparatos de los partidos por criterios diferentes a la idoneidad o la meritocracia. La declaración de bienes de sus señorías es pública, también sus actividades, propiedades y negocios pero ¿y el correo electrónico? Para realizar esta encuesta, se ha tomado como muestra aleatoria el segmento de los 29 diputados cuyo apellido empieza por la letra A y este es el sonrojante resultado.
13 de los 29 diputados escogidos no tienen correo electrónico, un 44,8%. Cuando le pregunté a uno de ellos me respondió: «¡Eso es responsabilidad del Congreso!. Pero si te digo la verdad, así se vive mucho mejor». Con él no iba el problema y ha pasado ya un año y medio desde que accedió al escaño. Por eso hablarles de un blog, un canal en youtube o una página en una red social se toma casi como un insulto personal. Lo suyo es «dictar», a ser posible, órdenes de obligado cumplimiento para todos menos para sus compañeros de escaño o de la partitocracia. La «revolución digital» es para los que trabajan o están en paro, circunstancia que ninguno de los diputados ni sus familias padece.
Contestar al correo electrónico con las quejas o sugerencias de los ciudadanos es una lata para sus señorías. Y ello a pesar de que poseen en nómina un grueso ejército de secretarias y asistentes que se encargan de ello. Pero ni por esas. Concertar una cita, plantear una queja, alertar de un problema, sugerir una iniciativa para mejorar el bien común, denunciar una corrupción… Nada puede hacerse por email porque sus señorías quieren aparentar que están muy ocupados. Lo cierto es que, observando las numerosas ausencias en los plenos se llega a la conclusión de que es mucho más placentero disfrutar de las tardes en el bar del hemiciclo, ajeno a las miradas de los periodistas. O ver la televisión en el despacho, como es habitual sorprender a muchas de sus señorías cuando los periodistas los visitan inesperadamente en su «zona de trabajo».
Es penoso pero real. Los «representantes» no desean ya ningún contacto con sus representados una vez que han pasado por la urna y les han garantizado el millonario sueldo para cuatro años, la pensión más ventajosa para su retiro y la red clientelar más provechosa que existe en España. Todo ello les sirve para colocar a la pareja, hijos, sobrinos y demás parentela, además de procurar negocios y contratas a amigos, vecinos, paisanos, etc…, según se aprecia en sus conversaciones privadas. Recortes sí, pero para los demás, nunca para ellos. Si se revisaran o auditaran algún día los precios del millón de contratos públicos de las administraciones españolas o se analizara la dependencia estatal de las familias de los políticos, nos íbamos a llevar una sorpresa aún más mayúscula de lo que el imaginario popular ya se teme.
Esta es la lista de los diputados «analfabetos digitales» cuyo apellido empieza por A. Prometemos ampliarla con otras letras del abecedario, aunque sabemos que les da exactamente igual que los «escrachemos» porque afecta a todos los partidos y por ello sus señorías hacen bueno el viejo aforismo: «Mal de muchos, remedio de tontos».
Aguiar Rodríguez, Ernesto (PP) Sta Cruz de Tenerife
Aguilar Rivero, Rosa (PSOE) Cordoba
Álvarez Álvarez, Ángeles (PSOE) Madrid
Anchuelo Crego, Álvaro (UPyD) Madrid
Angulo Romero, María Teresa (PP) Badajoz
Aparicio Pérez, Juan Carlos (PP) Burgos
Araújo Gil, Rogelio (PP) Baleares
Arias Cañete, Miguel (PP) Madrid
Ariztegui Larrañaga, Maite (Amaiur) Guipuzcoa
Asian González, Matilde Pastora (PP) Las Palmas
Ayala Sánchez, Andrés José (PP) Murcia
Ayllón Manso, José Luis (PP) Barcelona
Azpiroz Villar, José Eugenio (PP) Guipuzcoa












Y debería haber otro que señalase a los que son analfabetos sociales, vamos, unos oligofrénicos de la empatía. Gracias por tus artículos.
Reblogueó esto en y comentado:
y algunos ni digitales
Hay que tener cuidado con las encuestas. Que las carga el Diablo. Yo creo que más que ser analfabetos digitales están interesados en parecerlo. Pensemos en el quebradero de cabeza para un político, y más aún del gobierno, que supone tener e-mail, facebook, twitter… Son armas de doble filo y, sobre todo boomerangs. No sé si me explico.
Ja ja ja! of course! a más de uno le han dado en los morros sus propias palabras 🙂 por supuesto que saben usar sus e-tablets y todos los dispositivos, todos excepto uno; su propio cerebro. Para eso deben evolucionar como los Pokémon ^^
gracias por los articulos publicados
Pues para pagarles el iPad, el portátil y demás, deberían saber manejarse mejor.
¿Progreso? Pero si esta gente ha progresado todo lo que quería y más, ¿para qué coño necesitan lo digital y tal? El espía ya había comentado en otra entrada que “Ni uno solo de los ex ministros, diputados, senadores, concejales, alcaldes, eurodiputados o diputados provinciales de UCD, PP o PSOE, CiU, PNV y ahora IU en Andalucía, que han gobernado y perdido el poder desde hace casi 40 años que murió Franco, está en el paro. Ni un solo caso registra la prensa entre los 6.300.000 desempleados que sufre España, sin contar a secretarios de Estado, directores generales, sindicalistas, asesores, altos cargos, etc… Terrible casualidad”
http://icasticoblog.com/2013/04/23/ineficracia/
¿Esto es un estudio aleatorio? No se si tenemos muy claro lo que es aleatoriedad.
Ejemplo de lo poco aleatorio que es. Cogiendo los mismos diputados de vuestra muestra, la letra A, las siguientes comunides no tienen ni un diputado en el Congreso: Cataluña, Galicia y Murcia.
He estado buscando por si alguien tenía twitter y veo que Álvaro Anchuelo sí que tiene @aanchuelo Es un poco curioso que no tenga e-mail pero si twitter.