Cuando murió Franco yo tenía 2 años. Desde entonces, nadie me habló de las diferencias estructurales entre el sistema de una dictadura y el sistema de una democracia y ahora tengo 40. Los políticos y los sindicatos decidían por mí: «Montesquieu ha muerto», decía mi admirado Alfonso Guerra sobre la división de poderes. Felipe González apostillaba que Fraga era como Franco por pedir un sistema electoral uninominal por distritos como en Inglaterra porque eso favorecería el «caciquismo» de siempre. Ahora resulta que Franco publicaba las listas de defraudadores en el BOE, que Zapatero indultó a banqueros y Aznar a los del GAL, ministros incluidos. Y que Fraga murió sin dinero mientras la Junta de Andalucía pagó el plan de ordenación urbana de Arsila (Marruecos) para que Felipe González pudiera construirse allí un chalet, cosa que he confirmado en los propios presupuestos de esta autonomía. El multimillonario Felipe, asesor de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo… ¡Que bien te lo montaste, bandido, nos engañaste a todos! ¿Entienden ahora por qué el abotargado dirigente socialista defiende tanto al rey de los elefantes? Son compañeros de cacería, aunque en este caso la presa son los ciudadanos que confiaron en ellos.
Lamentablemente, y lo digo con dolor, han hecho bueno a Franco y a Fraga. Perdón por el exabrupto políticamente incorrecto de alguien que simplemente cree expresar lo que oye en la calle. No maten al mensajero. En una dictadura no había libertades pero ahora no hay trabajo, ni pan, ni libertad (ese lema es antiguo ¿no? Los que nos prometían la libertad para todos han creado un monstruo de tal magnitud que ahora amenaza con arruinarnos, si es que no lo ha hecho ya. Libertad para atracar la caja, ese era el final de la película de aquellos que se aprovecharon de su vitola antifranquista (muchos de ellos sin serlo realmente). Para ellos no hay crisis, se tapan las vergüenzas unos a los otros, la prensa y los jueces, que debían ser contrapoderes, están amordazados por su ruina económica o por su control político. Y el Parlamento, que debía contrapesar al Ejecutivo, es una cueva de… (ponga aquí el adjetivo que más le cuadre).
«Aquellos que pueden dejar la libertad esencial por obtener un poco de seguridad temporal, no merecen, ni libertad, ni seguridad. Sólo un pueblo virtuoso es capaz de vivir en libertad. A medida que las naciones se hacen corruptas y viciosas, aumenta su necesidad de amos.» Ahora entiendo en nuestras propias carnes las palabras de Benjamin Franklin.
Pocos recuerdan ya que el PSOE pactó con el rey Juan Carlos preservar las estructuras de Franco conservando monarquía y bandera a cambio de un trozo del pastel del Estado. Felipe acudió a las reuniones con Fraga para legalizar una asociación socialista, tal y como quería el propio presidente del Gobierno del dictador, Arias Navarro. La «ventanilla Arias» le llamaban. Hay testigos aún vivos que lo recuerdan. De la UCD del laureado Adolfo Suárez, que decir. Era el secretario general del Movimiento quien capitaneó la nave hacia la «democracia». El pueblo, siempre dócil y atemorizado, se lo creyó porque PSOE y PCE no lo impugnaban. Y resulta que estaban en el ajo. ¡Hasta el PCE se hizo monárquico y tragó con la bandera! Y con los sindicatos al frente, cambió «¡a las barricadas! por otro eslogan más provechoso: «¡a las mariscadas!»













¿Quién era realmente Andreu Abelló, al que Pujol sirvió en bandeja su cabeza al régimen de Franco? “Este abogado con su puro siempre en los labios y su corbata de lazo, regresó a Barcelona y pasó a ser el hombre de la histórica ERC en la capital catalana. Nunca escondió su filiación política, por lo que los jerarcas del régimen no lo podían soportar. Andreu Abelló terminaría en el PSC después de resultar perdedor en un enfrentamiento interno con Heribert Barrera por el poder de ERC. Las autoridades franquistas no perdonaron su pasado republicano y le pidieron la cabeza a Pujol. Sin remordimientos, el banquero asumió las tres condiciones del peaje, incluida la corrupción y la destitución de Andreu Abelló, a pesar del amplio conocimiento que este tenía sobre las transacciones internacionales”, cuentan Félix Martínez y Jordi Oliveres en su libro “Jordi Pujol: en nombre de Cataluña”.
Antón Saavedra ha contado en su blog que Andreu Abelló, cuando huyó de España en la guerra civil, lo hizo con Indalecio Prieto y con los fondos económicos de la República que podían administrar (3,7 millones de francos). Pero la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE) denunció a ambos en Mexico por apropiación indebida y les acusó de no distribuir los fondos entre los refugiados y exiliados, haciéndolo en su propio provecho, según denuncia Antón Saavedra. Eso explicaría algo su reaparición en Tánger como banquero.
Iñaki Anasagasti recordaba que Josep Andreu Abelló junto a Luis Companys fundó ERC en 1931: “Nació en Montblanc (Tarragona) y además de diputado fue Presidente de la Audiencia Territorial de Catalunya en tiempos de la República. Le acompañó al presidente Companys al exilio y con él cruzó la frontera. Cuando se hizo recientemente una película sobre el fusilamiento de Companys, Andreu hizo de Andreu ya que le unía al president una gran amistad”.
Que cosnte que no no soy partidario de lo que estan haciendo los Sindicatos, pero haciendo honor a la verdad los sindicatos llaban comiendo y bebiendo del sitema menos años que los que estan en el este comentario de mas abajo y estos no estan todos los dias en la prensa ni en las tertulias, ojo que son mas cul`pables que el resto porque estos so los que clamaban justicia y defendian a los trabajadores, claro segun ellos y hay muchos mas como los banqueros
Enorme. Me ha inspirado un relato. Muchas gracias