La pantomima del «caso Bárcenas» y del “caso Urdangarín” me aburre: los ciudadanos creen que la borrasca de pruebas y declaraciones sobre su continuado robo a las arcas públicas vía comisiones o «donaciones», en el mejor de los casos, escandaliza a los ciudadanos mientras los políticos del Gobierno o de la Oposición se quedan cruzados de brazos y con cara de paisaje. Nada más lejos de la verdad: la impunidad de los políticos es lo que cuenta y por ello no hay ni uno solo que en los últimos 80 años (40 de dictadura y 40 de oligogracia) haya permanecido en prisión: Vera o Barrionuevo condenados por los GAL fueron indultados por Aznar (ellos lo llaman «cambio de cromos») como antes Zapatero indultó al banquero Sanz y antes fueron indultados los políticos del caso Filesa, o se conmutaron o redujeron sus sentencias (como al senador Josep Maria Sala, rehabilitado por el «honorable» y hoy senador Montilla), como el caso Naseiro, (donde estaba el amigo de Bárcenas, el diputado valenciano José Luis Sanchís), etc, etc, etc… Siempre hay un etcétera en la política española y la memoria nunca es del agrado de los poderosos que anestesian a los ciudadanos con los desmemoriados medios de comunicación, que apenas logra encauzar este vendaval.
El más reciente ha sido Jaume Matas. Hace ahora justamente un año, la Audiencia de Palma condenaba al exministro y expresidente balear a seis años de cárcel por prevaricación, falsedad documental y fraude a la Administración Pública. En total, cinco años y tres meses a los que habría que añadir otros nueve meses más de prisión por tráfico de influencias. Pero «El Confidencial» publica que ha sido visto a la luz de la luna cenando en un restaurante italiano de Pradollano, en Sierra Nevada (Granada), durante esta semana santa. El esquí junto a los deportes nauticos eran sus actividades favoritas, después de la corrupción, claro.
No, curioso lector, en España los políticos y los banqueros no cumplen las sentencias condenatorias nunca. Díganme un solo ejemplo donde no exista la rebaja de penas por el Tribunal Constitucional, suspensión de condena, indulto, sobreseimiento o archivo por prescripción o anulación de pruebas, nunca por falta de estas. Mi triste vaticinio es el siguiente: ni Bárcenas, ni Urdangarín, ni la infanta ni el elefante cumplirán nunca condena alguna. La técnica es siempre la misma: un farragoso proceso donde parece que se hunde el mundo durará muchos años, adormecerá las conciencias y aburrirá a las mentes más lúcidas. Luego vendrá la suspensión de la condena –si es que tras numerosos recursos se produce–, la rebaja de la pena, el sobreseimiento por prescripción o anulación de pruebas o en último caso el indulto, si es que falla todo lo demás. El problema es que no existe división de poderes y los jueces no pueden hacer apenas nada frente a quienes deciden sus ascensos, cargos y sanciones, que son otros jueces nombrados por las cúpulas de los partidos políticos (PP, PSOE, CiU y PNV). Jaume Matas no será el último beneficiado, tiren de hemeroteca y lo comprobarán.










y ustede deberian saber, que en los paraisos fiscales tienen mucho mas de lo que se publica en la prensa y por este medio. Porque si solo fuera lo del Barcenas ya podriamos nadar en gloria comparado que lo que hay en las Islas CAIMAN, en la ISLAS JERSEY Y NO SIGO PORQUE YA ES MAS QUE SABIDO TODOS LOS `PARISOS FISCALES el trozo de debajo es una pequeñisima parte del dinero evadido, que segun el mismo juez es el doble del producto interior bruto del japon y los estados unidos juntos asi que eso es miseria y como ellos lo saben,!! todos a callar
Pero, finalmente, no puede desconocerse la colaboración objetiva con el “expolio” del Palau dela Música de entidades como, en su día, Bancaja, Caixa Manresa y Catalunya Caixa, al hacer desaparecer u ocultar información relevante sobre operaciones de retiradas masivas de efectivo o pagos sistemáticos de cheques al portador, lo que ha llevado al juez instructor a denunciar a estas entidades por incumplimiento flagrante de la Ley de Blanqueo de Capitales. Lo que ha impedido “averiguar el destino de una gran parte de los fondos expoliados…”.Este panorama, ejecutado durante diez años con un permanente abuso de poder, desprecio a
las leyes y enriquecimiento injusto, de evidente origen delictivo, no pudo llevarse a cabo sin el conocimiento y conformidad de la dirección de CDC. Y expresa la total ausencia de legitimidad ética y democrática de este partido para regir el futuro de Cataluña. Los ciudadanos tienen la palabra y, sobre todo, el voto.Carlos Jiménez Villarejo es ex fiscal Anticorrupción