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El PSOE se enrocó en la pantalla de plasma de su líder y no supo qué pasaba fuera

El PSOE se enrocó en la pantalla de plasma de su líder y no supo qué pasaba fuera

El nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, alcanzó el 86,2% de los votos de los delegados socialistas en su Congreso para la Ejecutiva que él lidera, pero las escasas encuestas que los medios de comunicación se han atrevido a formular a sus lectores son concluyentes: al menos otro 80% de la sociedad civil española le ha dado la espalda y no cree que sea capaz de librarse de las rémoras que arrastra su pasado en la Caja Madrid del banquero Blesa. Tampoco del de sus «dinosaurios» acosados y acusados por la enorme corrupción en su gestión. Ni siquiera ha creído su mensaje de «cambio» con su llamativo lema «Cambiando el PSOE, cambiando España» acompañado de un novedoso grafiti como identificación de los socialistas. Y es que la dinámica de estos congresos, que suelen solventarse «a la búlgara» y en los que la dirección se dedica a «cerrar filas» e «integrar» para ganar el máximo número de adhesiones, impedía visualizar cualquier imagen real de cambio. La presencia de Zapatero, Felipe González o Rubalcaba abrazados al nuevo secretario general o la irrupción de «viejas glorias» acusadas de corrupción como el sindicalista Cándido Méndez o el comisario Joaquín Almunia fue letal.  Su languideciente pero duradera proyección icónica eclipsó a la joven dirección. Y Pedro Sánchez no pudo librarse de ella, por lo que la sociedad civil no ha creído sus voluntariosas promesas, pues no cree que quiera o pueda llevarlas a la práctica.

Pedro Sánchez (PSOE): 80% de apoyos dentro, 80% de rechazos fuera

Pedro Sánchez (PSOE): 80% de apoyos dentro, 80% de rechazos fuera

El contraste entre el interior y el exterior del PSOE es abrumador. Su hasta ahora eterno y fiel órgano de cabecera, el resquebrajado y ahora oscilante diario «El País» de Juan Luis Cebrián, resumía la situación con la pluma de la también incombustible periodista Anabel Díez. Los elogios, ditirambos e incienso se multiplicaban durante el fin de semana: «Nunca se había visto a los socialistas madrileños tan contentos«; «La relación con la presidenta del PSOE, Micaela Navarro, se augura excelente por la personalidad de Navarro, caracterizada por su afán de acuerdo y tejer descosidos«; «El paso de los tiempos sí se observa en la entrada de jóvenes con poca o ninguna experiencia de gestión, pero sí con valores, bien por conocimiento o por dotes de liderazgo»; «Los barones territoriales salen muy bien parados» o «Todos lo exhibían como el triunfo de sus federaciones«…

Las "viejas glorias" del PSOE le dieron el "abrazo del oso"

Las «viejas glorias» del PSOE le dieron a Pedro Sánchez el «abrazo del oso»

Encantados de conocerse y exultantes por el éxito del Congreso, lo cierto es que si la información textual podía ser más o menos controlada por el siempre eficaz «aparato» de prensa socialista, las noticias gráficas y sobre todo audiovisuales que afloraban al exterior no podía ser más demoledoras: los lemas del nuevo PSOE hablaban constantemente de «cambio» pero las imágenes solo mostraban «viejas glorias» colgadas del cuello del nuevo y joven líder. Hasta los propios simpatizantes socialistas mostraban su escepticismo: el diario «El Plural», crítico pero cercano al PSOE a través de su director Enric Sopena, preguntaba a sus lectores: «¿Crees que este PSOE de Sánchez volverá a gobernar España?«. Y aunque solo fuera un termómetro, el 50,2% piensa que sí, y el 49,8% que no. Exigüa renta para haber jugado en casa.

Una imagen vale más que mil palabras

¿Una imagen vale más que mil palabras?

En esa línea ya avanzaban estos resultados otras encuestas realizadas durante el mes de julio por el diario «La Vanguardia» («¿Piensas que Pedro Sánchez es un buen líder para renovar el PSOE?»); «20 Minutos» («¿Quien crees que debe liderar el PSOE?») o incluso «El País» («¿Sería un buen secretario general para el PSOE?»). Esta última desvelaba además que los militantes, simpatizantes y eventuales votantes apostaban abrumadoramente a favor del «cambio» en la línea política del PSOE (92%) con respecto a Zapatero, Rubalcaba, Almunia o Felipe González, que solo conseguían un 8% de «fieles».

Pedro Sanchez se excedió en sus halagos visuales a un pasado en quiebra

Pedro Sanchez se excedió en sus halagos visuales a un pasado en quiebra

De ahí que esas encuestas de los medios resultaran tan aplastantes como el resultado de la votación interna, pero en sentido contrario: «¿Cree que Pedro Sánchez es la persona adecuada para liderar la regeneración política que necesita España?» preguntaba «El Mundo». «¿Crees que Pedro Sánchez devolverá la ilusión al partido y recuperará a los votantes del PSOE?», cuestionaba «Público». Resultado: 79% y 82% votaban en contra. De ahí que Pedro Sánchez haya acuñado, en su breve itinerario de existencia pública al más alto nivel, una infinidad de motes y sobrenombres de quienes auguran su brevedad en el cargo: «Pedro el Guapo» es el más conocido, pero también se han publicado otros como «Capitán Fracaso», «El Enterrador» o «Don Nadie». Para contrarrestarlos, Pedro Sánchez quiso que su primera decisión política fuera tajante: que sus eurodiputados no votaran el pacto entre conservadores y socialistas europeos para aupar a Jean-Claude Juncker (PPE) como presidente de la Comisión Europea. Parece que no fue suficiente.

Pedro Sánchez, aclamado sin preguntas

Pedro Sánchez, aclamado sin preguntas

Las evidencias apuntan a que no convenció. Lo cierto es que el hecho de que durante la campaña electoral interna por las «primarias» socialistas se hubiese aireado el pasado de Pedro Sánchez como consejero de la Caja Madrid del corrupto banquero Blesa, que llegó a entrar en prisión, le dejó muy «tocado» a efectos de credibilidad pública. Sánchez no ha respondido aún a varias preguntas clave sobre su pasado bancario: cuanto cobró de Blesa, en dinero y en especie, qué resoluciones votó y que piensa hacer con los otros dirigentes socialistas que se involucraron al más alto nivel pero también en diferentes escalas como la suya, en la mayor quiebra financiera que ha tenido la Unión Europea y que ha tambaleado seriamente las finanzas generales españolas.

Felipe Gonzalez y Jordi Pujol: aliados en la sobra, adversarios en las urnas

Felipe González y Jordi Pujol: aliados en la sombra, adversarios en las urnas

Su grado de responsabilidad en ese masivo y multimillonario «rescate» no puede seguir siendo esquivado mirando para otro lado. Será una sombra que le perseguirá, en mayor o menor medida, como lo hace ahora con Jordi Pujol. Es un permanente muerto en el armario sobre el que algún día tendrá que edificar una explicación creíble. Y no solo por su futuro político, sino por su consecuencia: el insultante y humillante préstamo de dinero público que hay que devolver, que hipoteca a las generaciones futuras y que ha generado un paro masivo de 6 millones de personas, vergüenza del mundo civiliado. Además del dramatismo social que acarrea a diario y que es complejo hacer visible de forma permanente y constante sin aburrir al «espectador» instalado, único y cada vez más exiguo reducto social (solo 2 votantes de cada 10 siguen a PP-PSOE) en el que se sustenta la «casta».

 

Encuesta Público

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Encuesta El Plural

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Encuesta El País

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Encuesta El Mundo

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Encuesta 20 Minutos

Encuesta 20 Minutos

Encuesta La Vanguardia

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Los 40 socialistas que respaldaron al banquero Blesa

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