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Los políticos del Gobierno y de la Oposición han renunciado a controlar el dinero de los españoles. A pesar de la convulsión ciudadana por los 6,2 millones de parados y el hundimiento de la economía, ellos siguen gastando a manos llenas y esto afecta a todos los partidos y todas las administraciones. La web oficial Contratación del Estado.es revela lo que gastan a diario y navegar por ella es como adentrarse en la «Cueva de Alí Babá»: se eriza el vello al saber como centenares de miles y hasta millones de euros pùblicos se conceden para las necesidades más peregrinas, mientras se hurta el empleo a los españoles y las familias apenas sobreviven para llegar a fin de mes.

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La web es de tan pésima legibilidad que tiene que dar cursos para aprender a utilizarla y manejarse por ella, según indica en su portada. Y es que la información es muy pobre, los enlaces no funcionan, el pliego de condiciones de los contratantes muchas veces no se publica y la falta de legibilidad para esconder las tropelías es casi insultante. Pero algo es algo: al menos sirve para comprobar en qué se gastan nuestro dinero.

Es hoy un deber y una urgencia ciudadana que el enlace de esta web circule por internet y que todos los ciudadanos que conozcan la materia económica de los contratistas del Estado ayuden a denunciar los sobreprecios, necesidades reales o ficticias y falsedades de las contrataciones con dinero de los ciudadanos. Cada vez más son los funcionarios, ex políticos y ciudadanos honrados que se atreven a denunciar públicamente estos desmanes.

Para poder cotejar estos contratos públicos hay que entrar en la web contrataciondelestado.es y pinchar arriba en la pestaña de Licitaciones. Una vez dentro, en el «Tipo de Administración», se abren pestañas para el Estado, Local, Autónoma, Entidades y Otras.

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Una vez elegida una de las cinco, hay que elegir un tipo de Contrato en la caja que figura más abajo con el nombre de Procedimiento. Desgraciadamente en España no son todos abiertos, sino que existen de «Diálogo competitivo», «Negociado con Publicidad», «Negociado sin Publicidad», «Normas internas» y «Restringido», lo cual quiere decir que los políticos y los funcionarios se reservan hasta cuatro formas diferentes para saquear el dinero del Estado sin un procedimiento «Abierto» a todos los ciudadanos y empresas. Incluso los «abiertos» son de tal complejidad y arbitrariedad, que los contratantes son casi siempre los mismos. Para controlar el gasto de nuestro dinero hasta el último céntimo, sugiero poner en la pestaña la opción «Todos».

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Igual ocurre con la pestaña relativa al «Sistema de Contratación»: existen cinco opciones y cuatro de ellas restringien las adjudicaciones a los amigos y allegados con el eufemismo de un «Acuerdo Marco» o un «Sistema Dinámico de Adquisición». La quinta es la opción «No Aplica», que se refiere a los contratos «ordinarios».

Por último hay una pestaña para «Compra Pública Innovadora», con las opciones de «Tecnología» y «Precomercial», nuevos eufemismos con los que enmascarar las compras del Estado a precios abultados. Sugiero usar la opción «Todos» para escudriñar todos los despilfarros.

 

 

 


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