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El periodista Miguel Angel Aguilar forcejea con un manifestante

El periodista Miguel Angel Aguilar forcejea con un manifestante

Como ya ocurrió con la protesta del 25-S, con los escraches de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y con la manifestación del 23-F de las Mareas Ciudadanas, la manifestación de mañana jueves 25-A a las 17.00 horas en los alrededores del Congreso de los Diputados (Puerta de Alcalá, Atocha y Sol son las concentraciones) ya ha vencido antes de iniciarse. Los diputados han suspendido la sesión plenaria, aunque bien es verdad que con gran regocijo, ya que el presidente Jesús Posada les ha dado 12 días de vacaciones. Pero al igual que ocurriera el pasado 25-S, la actitud huidiza de los parlamentarios hace verdad el aserto que se canta en las miles de protestas que recorren España y que ya se ha popularizado en forma de canción: «el miedo va a cambiar de bando», algo que también se oyó durante la protesta del 23-F.

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La Audiencia Nacional ha abierto diligencias previas, 1400 antidisturbios rodeaban ya desde hoy el Congreso de los Diputados, muchos más efectivos que durante la pasada huelga general, y los políticos estaban este martes al borde de un ataque de nervios. Y aunque todos los medios de comunicación «oficiales» y la Delegación del Gobierno han puesto mucho énfasis en que será una manifestación violenta, lo cierto es que en las pasadas no hubo más agresiones que las policiales. Es verdad que en esta ocasión los convocantes de la «Plataforma en Pie» anunciaron que no se iban a dejar pegar ni detener por los antidisturbios. También es cierto que los organizadores son los más desesperados entre los desesperados, pero esta huida de los diputados les ha proporcionado inesperadamente una primera victoria moral ante la ciudadanía.

Se da la circunstancia de que durante la anterior  manifestación del 25-S, algunos diputados expresaron su temor a la Comisaría del Congreso a ser linchados por el pueblo si eran reconocidos por los alrededores del hemiciclo. De hecho, el conocido periodista del régimen, Miguel Angel Aguilar, fue abucheado y perseguido cuando salía de la Cámara Baja y otros diputados, incluidos algunos de IU, corrieron la misma suerte.

Pero lo que pocos saben es que las dos huidas más espectaculares las protagonizaron los dos máximos responsables políticos de España: el jefe del Estado, Juan Carlos de Borbón, y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Como la convocatoria de la protesta se gestó durante el verano, Moncloa y Zarzuela idearon un plan común: si los ciudadanos lograban sobrepasar el perímetro de seguridad e introducirse en las Cortes y posteriormente accedían a los Palacios del rey y del presidente,  ambos y sus familias estarían fuera de España.

Algunos medios de comunicación han manipulado el cartel oficial de "Asedia el Congreso", que no es este sino el que figura arriba. El objetivo es meter miedo para que los ciudadanos no se sumen.

Algunos medios de comunicación han manipulado el cartel oficial de «Asedia el Congreso», que no es este sino el que figura arriba. El objetivo es meter miedo para que los ciudadanos no se sumen.

No es un relato de aventuras ni de ciencia ficción. El mismo día del 25-S, Rajoy programó una intervención en Naciones Unidas y curiosamente el rey estaba también en Estados Unidos. Quien crea que estas casualidades existen en política es que vive en los mundos de Disney. El primero trató de amortiguar la imagen internacional de la protesta con esa conferencia en Nueva York y el segundo con su visita al The New York Times, aunque la jugada le salió al revés, ya que se publicó un reportaje sobre su fortuna dentro y fuera de España. Rajoy también intentó lo mismo con The Wall Street Journal y le ocurrió exactamente igual.

 

 


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