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A los que no vivimos el franquismo nos dicen los diputados sesenteros y septuagenarios que no había libertad y funcionaba la censura. Que las protestas se reprimían con multas y las manifestaciones con extrema dureza policial. Hoy, aquellos que se decían antifranquistas (socialistas, comunistas, liberales y democristianos, básicamente) coinciden: la Monarquía, incluida Letizia y la infanta Cristina, deben ser preservadas de la crítica con la impunidad legal. Las protestas ciudadanas con los escraches son «coacciones». La brutal represión policial de las manifestaciones que ordena en Madrid la delegada Cristina Cifuentes y en Barcelona el consejero de CiU y sus Mossos de goma solo pretenden «mantener el orden». El Congreso de los Diputados sigue vallado y defendido policialmente frente al pueblo, las tribunas de público del hemiciclo son desalojadas con violencia, los políticos no pueden salir a la calle porque los insultan… ¿De veras esto es una democracia?

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