Escritores y economistas piden “transparencia”, “reparación” y “confiscación”

Lo ha dicho ingenuamente la escritora progresista Espido Freire. ¿Cuáles son los valores que necesita España en estos instantes?: “Esperanza, toma de conciencia, autoanálisis, honradez y exigencia de reparación”. Lo ha dicho también el economista conservador Luis Riestra en un artículo titulado de forma significativa: “En Suiza Merkel es Mary Poppins”. El problema son “los inventos alucinados autonómicos y nacionalistas de una casta corrupta que debería estar en la cárcel tras confiscarle el patrimonio irregular”. Hay muchas voces más, pero escojo estas al azar.

 

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Se nos vendió que el problema de España era la “memoria histórica”. En efecto, para algunos ciudadanos lo era, pero el drama aún peor es la “desmemoria económica y política”, que permite excluir a 6 millones de españoles del mercado de trabajo, volver a la hambruna de la postguerra para 30.000 familias españolas con 60.000 niños (según un estudio de la Caixa), estafar los ahorros de los ancianos mientras la élite política mira hacia otro lado, expulsar de sus casas a quienes firmaron contratos leoninos de letra pequeña y abuso grande… Todo ello rodeado de sueldos, visas, dietas, viajes, comidas, obras públicas y subvenciones inservibles a amigos, parientes y socios. Con nuestro dinero y nuestros impuestos, condenándonos a la ruina. El paro es creciente, los impuestos son crecientes… y una casta privilegiada dependiente de los sueldos públicos gasta y gasta sin freno alguno a costa de los demás. Si me permiten la expresión católica y castiza, no tienen perdón de Dios. Posiblemente les traiga al pairo porque solo creen en sus privilegios públicos.

El economista Riera es pesimista: no hay quien cambie nuestro “fracasado modelo de gestión y corrupción, pero con el agravante de que nos quedará un paro estructural altísimo y una generación perdida en la miseria”. Partidos y sindicatos son los responsables “por su cobardía al evitar el cambio de era generacional que ya debería estar en marcha”. Es, no hay otra forma de decirlo, “la anormalidad de nuestro país, donde demasiados siguen viviendo en el pasado, creyendo en la cultura del pelotazo, de la picaresca, del enchufismo, en vivir de la subvención, la priorización absoluta de la ideología y en la continua evasión de la realidad, en un alocado intento por hacerle trampas a la economía”.

roca-juicio--644x362Los tribunales portugueses han decidido que los funcionarios (entre ellos los jueces) conserven su paga extra. Y el Gobierno ha dicho que se pagará a costa de educación, sanidad e impuestos. Siempre ganan los mismos y pierden los de siempre, la izquierda como cómplice de la derecha cuando las ideologías hace ya tiempo que periclitaron y hoy los amigos no se preguntan por ellas para irse al fútbol o a tomar una caña. ¡O despertamos o el sueño se convertirá en pesadilla!

Riera, economista liberal, pide “confiscación”, sí, “especialmente hacia los bancos, y los altos ejecutivos responsables de este desastre. En algunos países se han tomado ya medidas para atar en corto a los responsables de la banca y las grandes empresas. Pero aquí no hay manera. Ni siquiera se toman medidas para limitar los salarios o las primas, los famosos bonus, de bancos que están, incluso, subvencionados e intervenidos. Pero la reivindicación que hoy domina, que no es exactamente anarquista, es de mayor democracia: lo cual es lógico, porque hoy los partidos están rígidamente controlados por las cúpulas y la participación popular a través del parlamento es casi imposible”.

Propongo una promesa electoral para los nuevos políticos honrados: transparencia, reparación y confiscación. Transparencia para saber, vía declaración de renta y patrimonio, quienes se han enriquecido en España y como. Reparación para que todos los ingresos públicos obtenidos irregularmente sean devueltos. Confiscación para que quienes no puedan devolverlos porque los hayan gastado, los devuelvan vía propiedades como en cualquier otra ejecutoria judicial legal y democrática. Por eso no quieren división de poderes ni un Poder Judicial independiente. ¿El límite? El año 1978, nada de prescripciones ni borrón y cuenta nueva. No son tantos los abusadores y una ley aplicada por jueces inflexibles, independientes y decentes bastaría para aplicar el nuevo “mantra”: Transparencia, Reparación, Confiscación. Seguramente 300.000 políticos y banqueros tengan que irse de España y regresen los 300.000 jóvenes a los que hemos echado.

 

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