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Chaves golpea violentamente el escaño de una diputada para impedir que aplauda

Momento en que Chaves le levanta la mano a Esperanza Esteve para darle un palmetazo en la tarima de su escaño e impedir que siga aplaudiendo, algo que ella aceptó.

Momento en que Chaves le levanta la mano a Esperanza Esteve para darle un palmetazo en la tarima de su escaño e impedir que siga aplaudiendo, algo que ella aceptó.

No fue un gesto del bolivariano comandante Chavez sino del andaluz Manuel Chaves, hoy apartado de la presidencia del PSOE y de Andalucía, pero que a pesar de ser casi septuagenario, sigue teniendo la mano larga y fuerte. Fue un descortés y desabrido golpe en la tarima del escaño de su compañera Esperanza Esteve que fue escuchado en todo el hemiciclo y apercibido por numerosos periodistas y fotógrafos, además de verse en el vídeo de la sesión. Pero los afectados trataron de disimularlo: “Ha sido una apreciación, pero no pasa nada”, comentó Odón Elorza, que en las imágenes se le ve mirando al cabreado Chaves en el momento en que perdió los nervios. “Nos ha dicho que no nos dejemos llevar por el sentimiento”, puntualizó Esperanza Esteve, la diputada afectada. El vídeo muestra además que ambos discuten un momento de forma acalorada cuando se produce el cercano impacto.

La comparación entre el bolivariano Chavez y el andaluz Chaves no es baladí: el socialista sevillano aunque diputado por Cádiz en realidad nació en Ceuta y es hijo del coronel de infantería franquista Antonio Chaves. Fue educado en un ambiente castrense y marcial, mezclado con colegios religiosos claretianos y salesianos donde la disciplina de hierro era la norma. Aunque hasta ahora se desconocía su carácter violento exteriorizado en la cámara.

El donostiarra Odón Elorza, uno de los socialistas que aplaudió desde el escaño cuando los preferentistas fueron obligados a salir del hemiciclo, explicó que su intención era solidarizarse con su situación, pero enseguida rectificó su posición y dijo que no pretendía “jalearles los insultos dirigidos a sus señorías”. Menos condescendiente se mostró la diputada que sí aplaudió abiertamente: “La política hay que sentirla y si uno se pone en lugar de otro..”, añadió la catalana Esperança Esteve.

Casualmente, el día anterior, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, había recordado desde la tribuna del Congreso durante el debate europeo que el “caso” de las preferentes había surgido en la época del PSOE, que fue incapaz de impugnar o sancionar estos depósitos bancarios fraudulentos. Rubalcaba, en su réplica, dio la callada por respuesta. Los ministros de Economía de las preferentes fueron Pedro Solbes y Elena Salgado, hoy en Barclays Bank y Endesa como consejeros, y el presidente del Banco de España era Miguel Angel Fernández Ordóñez, que también aprobó los desmanes en Bankia. Ellos, sin embargo, no han sufrido escraches.

Quizás por eso otro veterano diputado socialista, el ex vicepresidente Alfonso Guerra, declinó comentar el episodio desmarcándose del respaldo de sus compañeros de filas: “Los que hayan aplaudido, que se lo expliquen”, dijo con cierto desprecio hacia su postura en los pasillos del Congreso. Curiosamente, también en Guerra coincide la acusación que han recibido Chaves, Posada, Barreda y Chacón: la corrupción de su hermano Juan, que desde su despacho urdió una trama conocida como el “caso Juan Guerra”, que a la larga terminaría costándole el puesto.


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