Un catedrático, un ordenanza y un chófer: la corrupción no es solo cosa de políticos

Los que crean que en España solo padecemos la lacra de la corrupción política están en un error: un país con 50 millones de turistas anuales (que son una rica mina de oro o un pozo de petróleo constante) sería imposible que estuviera quebrado, según nos dicen los economistas, si no fuera porque sus finanzas públicas sufren un permanente asalto y expolio por parte de su clase dirigente, que es la más cercana al poder y al reparto de las arcas públicas. No, siendo una peligrosa plaga, no son solo los políticos los que esquilman al país. También lo hacen algunos de los funcionarios que están debajo, guiados por su ejemplo.

El catedrático de la Universidad de Murcia Francisco Alonso Espinosa

El catedrático de la Universidad de Murcia Francisco Alonso Espinosa

Han aflorado en la última semana tres casos significativos: el catedrático de la Universidad de Murcia, Francisco Alonso Espinosa, el ordenanza mayor de la Diputación de Toledo, Dimas Sanguino García, y Manuel Cruz, chófer de consejeros de la Xunta de Galicia y amigo del entonces número dos de la Consellería de Sanidade y actual presidente, Alberto Núñez Feijóo. Ninguno ha llegado al Parlamento. Cuando les pregunto, los diputados se escudan en que sus administraciones son “autónomas” y que es la calderilla del latrocinio. Esa es su moral.

Al catedrático lo han condenado a pagar 5000 euros por plagiar a una alumna, a la que además acosaba. En 2008 se consideró probada la denuncia y se le condenó a 3.600 euros de multa. Luego la Audiencia lo absolvió, aunque tildó sus proposiciones deshonestas como “éticamente reprobables”. El calvario de aquella alumna terminaba con la victoria del malo al que la Universidad no sancionó por su “ética reprobable”. Ahora lo condenan de nuevo por plagio y el catedrático volverá a las aulas y a cobrar sus 4000 euros y muy poquitas horas de clase a la semana, si es que dan alguna pues es uno de los muchos lugares de la administración donde no se ficha. Porque la Administración Pública, la que pagamos todos, no incoa procedimientos de expulsión a sus corruptos nunca. Son inmunes y su puesto está garantizado de por vida. De hecho, la web Corruptio.com documenta más de 500 casos de corrupción en las aulas universitarias españolas. Y poseen un aluvión de procesos más, por lo que cabe concluir que a la universidad española no le falta dinero sino ética: amiguismo, nepotismo, corrupción… La “autonomía”, como en el caso político, ha fracasado. No hay responsabilidad alguna en los desmanes ni con sentencia judicial. Siempre paga el contribuyente.

El caso del ordenanza corrupto es también sangrante: las empresas catalanas General Light Search y Interpolivalent Chemical (que podrían pertenecer a la misma persona, pues son una Sociedad Limitada) le facturó a la Diputación de Toledo 125.000 euros en tubos fluorescentes para los próximos 30 años y 140.000 euros en bolsas de basura y material sanitario que tampoco se utilizaba. El fiscal está investigando, pero el ordenanza Dimas Sanguino sigue en su puesto de trabajo. Los diputados del PSOE que manejaban la Diputación no vieron estos gastos abultados, es algo increíble que debería investigarse para comprobar por qué el diputado inútil o corrupto que controlaba a los proveedores de esa Diputación firmaba y quien fue su presidente o quien lo nombró.

 

José Gutiérrez (PSOE), hoy en Talavera, firmó los pagos de escandalosos suministros a un funcionario corrupto

José Gutiérrez (PSOE), hoy en Talavera, firmó los pagos de escandalosos suministros a un funcionario corrupto

 

La aceptación de los escandalosos suministros la firmó el ex diputado y ahora portavoz socialista en el Ayuntamiento de Talavera de la Reina José Gutiérrez, responsable de Economía y Hacienda. ¿Cuantas administraciones están comprando con nuestro dinero objetos inservibles y abultados de precio? Posiblemente todas, pues no existen controles, los políticos solo se preocupan de salir en la prensa y funcionarios desalmados hacen y deshacen a su antojo con nuestro dinero.

 

El caso del chófer de la Xunta de Galicia, Manuel Cruz, que no se llevará por delante la carrera política del presidente gallego Núñez Feijoo –aquí nunca pasa nada para ellos–, es igualmente sangrante. Aprovechó su posición como chófer oficial de políticos para establecer contactos con el narco Marcial Dorado. Colocaba a sus familiares en las empresas del contrabandista y a cambio le mediaba para conseguir contratos públicos, como el suministro de petróleo a hospitales públicos a través de una de sus gasolineras. Su historia la ha reconstruido la periodista Sonia Vizoso.

Nuñez Feijoo (PP) subiendo al coche oficial desde donde operaba el chófer Manuel Cruz

Nuñez Feijoo (PP) subiendo al coche oficial desde donde operaba el chófer Manuel Cruz

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