LOS CIUDADANOS DAN LA ESPALDA A LOS SINDICATOS Y LO QUE ES PEOR, A LOS “RECORTADOS”

Primero de Mayo en Madrid: 50.000 personas. El 5% de los que se manifestaron el 23-F con las Mareas Ciudadanas, que siguen “mareando” la perdiz: su próxima “movida” será el sábado 1 de junio. Paseando por Madrid, se percibe que los jóvenes le han dado la espalda al 1 de Mayo: los manifestantes son mayoritariamente funcionarios “recortados”, obreros del cinturón industrial y pensionistas. Parece una manifestación de las clases obreras de la antigua Alemania del Este.

Los manifestantes del 1-M pasaron al lado del Congreso, pero ni se pararon. No hubo despliegue policial alguno en Neptuno.

Los manifestantes del 1-M pasaron al lado del Congreso, pero ni se pararon. No hubo despliegue policial alguno en Neptuno.

La cita era en Neptuno, frente al Congreso de los Diputados, pero esta vez el régimen no temía rodeos ni asedios. Ni siquiera se cortó el tráfico de la Carrera de San Jerónimo, no había vallas. Los manifestantes no miraron a su izquierda, donde los “indignados” del 25-S fueron masacrados a palos. Algún día esta plaza se rebautizará como “Plaza del 25-S”, como hoy se llama “Plaza del 2 de Mayo” aquella que rememora los sucesos ocurridos hace dos siglos.

Pero este 1 de mayo fue muy gris, y no solo por el cielo plomizo. Mayoría absoluta de banderas republicanas –de hecho no se vio ninguna bicolor–, carteles de CCOO, UGT, de empresas públicas y grandes empresas industriales privadas en proceso de desmantelamiento. Ni una sola consigna política, muy pocas contra la corrupción, la pseudodemocracia o la falsa representación.

Muy pocos lemas políticos como este y muchos eslóganes sociales en el 1-M

Muy pocos lemas políticos como este y muchos eslóganes sociales en el 1-M

Al final, la cola de manifestantes apenas llega desde la Puerta del Sol hasta Cibeles. El 23-F llenaban el Paseo de la Castellana desde el Bernabeu hasta Neptuno, con 1 millón de ciudadanos unidos. Las Mareas animaban las protestas con la espontaneidad y libertad de consignas de los jóvenes, los tambores y el colorido de las diferentes mareas. En la manifestación de ayer solo se veía el rojo sindical y el gris de los atuendos, con una media de edad considerablemente alta y próxima a la jubilación, que en estos sectores económicos se llama  “prejubilación”, algo ya inalcanzable para los menores de 50 años.

La marcha alternativa de la CGT en el Reina Sofía fue más pequeña pero más animada.

La marcha alternativa de la CGT en el Reina Sofía fue más pequeña pero más animada.

Al margen de los sindicatos oficiales, la anarquista CGT se manifiesta frente al Museo Reina Sofía y llena la plaza. Ahí si se perciben consignas contra el régimen, pero con cánticos a favor del “marxismo-leninismo”, estética “bukanera” y una marcha más vibrante. La policía acude a por sus cascos, pero no hizo falta: radicales, pero pacíficos.

Es lamentable la desunión española, la incapacidad para organizar nada conjuntamente. Lo único que ha salido bien en estos ya largos cinco años de crisis ha sido el 25-S y el 23-F. Ahí sí fue todo el pueblo unido y organizado. El 1 de mayo en Madrid  –y posiblemente en toda España igual– los “indignados” se quedaron en casa y salieron solo los “recortados”. Pero hay más capacidad de movilización con los jóvenes sin futuro y parados de clases medias, que con funcionarios empobrecidos, esa es la cruda realidad.

50.000 personas congregaron UGT y CCO, según las centrales. La cola de la manifestación, con empleados de la limpieza municipal para limpiar el suelo de octavillas.

50.000 personas congregaron UGT y CCO, según las centrales. La cola de la manifestación, con empleados de la limpieza municipal para limpiar el suelo de octavillas.

2013-05-01 13.08.12

La precariedad de medios en las Mareas Ciudadanas, enfrascadas además en un interminable debate sobre un “plebiscito ciudadano” del que no se saben aún ni las preguntas (solo que serán entre 3 y 5), están llevando el movimiento a la inacción. Además, la organización es complicada. Se quiere ser tan inclusivo que todo se adopta casi por unanimidad y por eso no han secundado ni a los del 25-A ni a los militares de la AUME, que reclamaron su apoyo. Siguen pesando los prejuicios. Todo se fía al 1-J, que será a escala europea, y del que se espera una concentración al estilo 23-F, con columnas y ambiente de más algarabía, más ciudadano y menos sindical, más político y menos social.

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